¿SEGURIDAD REFORZADA O TEATRO MACABRO? En Coatzintla, a menos de una semana de presumir “nuevo mando” y Marina en las calles, aparecen DOS CUERPOS DESMEMBRADOS Y EJECUTADOS

Coatzintla, Veracruz. – El olor a sangre fresca y el espectáculo del horror volvieron a imponerse sobre los discursos oficiales. Mientras el alcalde, el «estoico de pacotilla» Jorge Alanís y su flamante director de Policía Municipal, Jesús Rábago Angulo, posaban para la foto del “refuerzo de seguridad” con más de una docena de marinos y un supuesto “esquema sólido”, la realidad les escupió en la cara: en la colonia Barrio de Xico aparecieron restos humanos desmembrados de un sujeto, y en el mismo sector otra persona fue ejecutada.
Parte de los restos habrían sido trasladados de un punto a otro, según trascendió, como si los asesinos se burlaran no solo de las víctimas, sino de la autoridad que recién juraba controlar el territorio. Identidades desconocidas hasta el momento. Necropsias en proceso. Cámaras del C4 “en análisis”. La misma cantaleta de siempre.
De manera extraoficial se habla de un vehículo gris con cristales polarizados merodeando la zona. La Fiscalía no lo confirma, claro. Tampoco desmiente. Mientras tanto, las indagatorias “siguen abiertas”, esa frase que en Veracruz suele ser sinónimo de impunidad prolongada.
El timing que lo dice todo
Hace apenas días, el propio Jorge Alanis (en su rol institucional) anunciaba con bombo y platillo el relevo en la Policía Municipal y la presencia permanente de elementos de la Secretaría de Marina. Objetivo declarado: inhibir la delincuencia, dar “percepción de tranquilidad” y preparar operativos para las fiestas de Santiago Apóstol.
Resultado: ni una semana duró la supuesta luna de miel de la nueva seguridad.
Los criminales no solo no se intimidaron: eligieron precisamente este momento para dejar su mensaje sanguinolento en plena calle. ¿Coincidencia? ¿Provocación directa? ¿O simple demostración de que el control real del territorio lo tienen otros?
La pregunta incómoda que nadie en el gobierno municipal del Alanis quiere responder es: ¿Para qué sirve el despliegue de Marina y el cambio de mando si la violencia no solo continúa, sino que se exhibe con saña justo cuando más presumen resultados?
Coatzintla y la zona conurbada con Poza Rica llevan años convertidas en un tablero de ajedrez donde los cárteles mueven piezas con una impunidad que resulta insultante. Cada “refuerzo” anunciado termina siendo otro capítulo de un guion repetido: foto oficial, discursos de “trabajo coordinado” y, al poco tiempo, más cuerpos, más alertas encendidas y más promesas.
Las autoridades piden “denuncia ciudadana”. Los ciudadanos, con razón, se preguntan para qué denunciar si los que llegan desmembrados son la respuesta que reciben.
Este doble hallazgo no es solo un “violento hecho” más. Es una bofetada en pleno rostro a la narrativa oficial de que algo está cambiando en Coatzintla. Mientras los restos aún están calientes y las familias de las víctimas (cuyos nombres aún no se conocen) enfrentan el infierno de reconocer lo que queda de sus seres queridos, el gobierno municipal sigue hablando de festividades y operativos especiales.
La pregunta que queda flotando en el aire de Barrio de Xico es brutalmente sencilla: ¿Hasta cuándo el teatro de la seguridad seguirá cobrando víctimas reales?
Redacción Reportaje Veracruzano



