VINAZA MORTAL EN EL PAPALOAPAN: SOSPECHAS APUNTAN A LA ALCOHOLERA DE NOPALTEPEC; ECOSISTEMAS COLAPSAN Y TEMEN CRISIS SANITARIA EN 13 MUNICIPIOS

La Cuenca del Papaloapan vuelve a encender las alarmas ambientales. Esta vez no es una crecida del río ni un fenómeno natural: es un posible ecocidio en curso que ya está dejando muerte visible en los cuerpos de agua. Pobladores de al menos 13 municipios denuncian la mortandad masiva de peces y especies acuáticas, presuntamente provocada por el vertimiento de vinaza por parte de la Alcoholera de Nopaltepec.
El escenario es tan grave como silencioso en las instituciones. En arroyos, lagunas, esteros y ríos de municipios como Cosamaloapan, Tierra Blanca, Ixmatlahuacan e Ignacio de la Llave, habitantes reportan desde hace tres días la aparición de decenas de miles de peces sin vida flotando en el agua o acumulados en las orillas, con un olor penetrante y señales evidentes de contaminación.
La vinaza, subproducto altamente contaminante de la industria alcoholera, habría sido descargada nuevamente en temporada de lluvias, una práctica que pobladores aseguran no es nueva, sino recurrente año con año bajo el mismo patrón: cuando el caudal aumenta, también lo hacen los vertimientos.
El problema ya rebasó el plano ecológico. Habitantes y pescadores advierten que el riesgo ahora es sanitario, ante la posibilidad de que el agua contaminada alcance usos domésticos o se integre a la cadena alimentaria local. La preocupación crece porque la afectación no sería aislada: se habla de hasta 13 municipios potencialmente expuestos.
La presión social ha llevado a exigir la intervención inmediata de la Profepa, la Semarnat, la Secretaría de Medio Ambiente estatal (Sedema) y autoridades municipales, ante lo que describen como una emergencia ambiental que requiere estudios técnicos urgentes para determinar la causa exacta de la mortandad y deslindar responsabilidades.
Sin embargo, en los propios gobiernos locales se reconoce una limitación operativa para enfrentar el problema. En ese vacío institucional, la contaminación avanza y el río sigue recibiendo descargas que, según denuncias, no han sido detenidas.
El exdiputado federal suplente Ramón Pino Méndez fue directo al señalar la recurrencia del problema: los derrames, dijo, “son constantes, año con año”, y ocurren precisamente en temporadas de lluvias, cuando las presas de asentamiento serían vaciadas sin control ambiental suficiente.
Pino Méndez también advirtió sobre la falta de aplicación de la ley y la posible intervención de intereses políticos o económicos que habrían frenado sanciones en ocasiones anteriores, lo que —de confirmarse— convertiría este caso no solo en un daño ecológico, sino en una omisión institucional repetida.
Mientras tanto, pescadores de la región preparan reuniones en Cosamaloapan para exigir acciones concretas. La exigencia es clara: investigación inmediata, sanciones si hay responsables y, sobre todo, el cese de cualquier descarga que continúe contaminando la cuenca.
El Papaloapan, uno de los sistemas hídricos más importantes del país, enfrenta así una de sus crisis ambientales más delicadas en años. Y lo que hoy flota en sus aguas no es solo pez muerto: es el reflejo de un conflicto entre industria, regulación y supervivencia comunitaria.
Redacción Reportaje Veracruzano



