Falta de oxígeno provoca mortandad de más de cinco toneladas de especies acuáticas en Vega de Alatorre

La obstrucción de la bocana en Playa Navarro interrumpió el intercambio de agua entre la laguna Grande y el mar; pescadores advierten que el fenómeno puede repetirse si no se construyen escolleras
VEGA DE ALATORRE, VER.— Más de cinco toneladas de peces y otras especies acuáticas murieron durante las últimas horas en la laguna Grande, en un fenómeno que los pescadores atribuyen a la falta de oxigenación provocada por el cierre natural de la bocana ubicada en Playa Navarro.
La escena sorprendió a habitantes y trabajadores del sector pesquero desde la mañana de este viernes: ejemplares de distintas especies comenzaron a aparecer flotando en la superficie y posteriormente fueron arrastrados hacia la orilla, como consecuencia de la disminución del oxígeno disponible en el agua.
Felipe León Ramos, presidente de la cooperativa pesquera Perla del Golfo, explicó que la mortandad no estaría relacionada con un episodio de contaminación, sino con la interrupción del intercambio de agua entre la laguna y el mar.
De acuerdo con el representante pesquero, la acumulación de arena terminó por bloquear la bocana de Playa Navarro, impidiendo que el agua dulce de la laguna y el agua marina mantuvieran el intercambio necesario para favorecer el proceso natural de oxigenación.
Con el paso de las horas, la reducción del oxígeno provocó que miles de organismos acuáticos no pudieran sobrevivir, generando una importante mortandad que alcanzó distintos puntos de la laguna.
Una emergencia que se repite
Ante el riesgo de que los restos de los animales muertos generen un problema sanitario y ambiental mayor, integrantes de la cooperativa Perla del Golfo comenzaron labores para retirar las especies de la orilla y evitar su descomposición en el sitio.
La respuesta de las autoridades municipales también fue inmediata. León Ramos reconoció que el alcalde de Vega de Alatorre, Felipe Mata Barradas, dispuso el envío de maquinaria pesada, conocida como “mano de chango”, para abrir nuevamente el paso y permitir que el agua vuelva a circular.
La maniobra busca restablecer el intercambio entre ambos cuerpos de agua y permitir que el proceso natural de oxigenación se reactive.
Sin embargo, para los pescadores la intervención de maquinaria representa únicamente una solución temporal.
León Ramos planteó la necesidad de que los gobiernos municipal, estatal y federal analicen una solución de infraestructura que permita evitar que la bocana vuelva a cerrarse con la acumulación de arena.
La propuesta central es la construcción de escolleras, estructuras que permitirían mantener abierto el canal de comunicación y reducir la recurrencia del problema.
El dirigente pesquero señaló que actualmente el Ayuntamiento debe movilizar maquinaria cada uno, dos o hasta tres años, dependiendo de las condiciones climatológicas, para reabrir el paso.
Para el sector pesquero, la mortandad registrada este viernes representa algo más que una pérdida ambiental inmediata: es una advertencia sobre la necesidad de encontrar una solución permanente para una zona que sostiene parte de la actividad económica de las comunidades ribereñas.
Mientras las aguas recuperan gradualmente su circulación, los pescadores continúan retirando los ejemplares muertos de la ribera, con la intención de evitar que la descomposición de toneladas de especies agrave las condiciones de la laguna.
El episodio vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de una intervención integral en la bocana de Playa Navarro, antes de que el mismo fenómeno vuelva a cobrar factura a la fauna acuática y a las familias que dependen de la pesca.
Redacción Reportaje Veracruzano



