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SIETE MESES COBRANDO Y LA JUVENTUD EN EL OLVIDO: David Sidez Cupil, el regidor que solo se acuerda de los jóvenes cuando llega agosto

Poza Rica, Ver.– Siete meses. Doscientos diez días. Más de 150 mil pesos mensuales de salario bruto hasta mayo, y después del recorte del 30 % todavía por encima de los 100 mil en junio y julio. Camioneta oficial, combustible y casi 40 mil pesos para personal auxiliar. Todo eso se ha pagado con el dinero de los pozarricenses. ¿Y el resultado para la juventud? Casi nada. Silencio. Ausencia. Cero evidencia pública de un trabajo permanente.

David Sidez Cupil, regidor de Morena y presidente de la Comisión de Impulso a la Juventud, lleva desde el 1 de enero de 2026 cobrando como si impulsara a alguien. Pero la primera señal visible de actividad aparece hasta agosto, cuando el calendario le recuerda que existe el Mes de la Juventud. Entonces, de repente, surge una agenda: Cabildo Juvenil, encuentro de emprendedores, mercado juvenil, expo saludable y Premio de la Juventud. Actividades concentradas en un solo mes. Como si el resto del año no existiera.

La pregunta es brutal y necesaria: ¿qué hizo este regidor entre enero y julio? ¿Dónde están los programas permanentes? ¿Cuántos jóvenes recibieron capacitación laboral real? ¿Cuántos convenios se firmaron con empresas o universidades? ¿Qué recursos gestionó? ¿Qué iniciativas presentó ante el Cabildo? ¿Cuántos proyectos de jóvenes apoyó? La respuesta pública es un vacío ensordecedor.

La Ley Orgánica del Municipio Libre no le pidió que organizara fiestas en agosto. El artículo 60 Septies le exige proponer programas para fomentar la participación de las juventudes, coordinar políticas con los gobiernos estatal y federal, impulsar capacitación e inclusión laboral, gestionar proyectos presentados por jóvenes y cumplir la Ley de Desarrollo Integral de la Juventud del Estado de Veracruz. El artículo 38 le obliga a vigilar el funcionamiento de su comisión, presentar propuestas y rendir cuentas. Nada de eso aparece de forma verificable.

Mientras tanto, la juventud de Poza Rica sigue enfrentando desempleo, falta de oportunidades, problemas de salud mental y exclusión. Y el funcionario que cobra para atenderlos lleva siete meses sin mostrar resultados concretos. Solo cuando llega el mes “de la juventud” decide aparecer.

Esto no es una crítica a organizar eventos. Es una exigencia de resultados. Porque cuando un servidor público recibe un salario de ese nivel, la ciudadanía no le está regalando el dinero: se lo está prestando a cambio de trabajo real, medible y permanente. Y hasta hoy, Sidez Cupil no ha entregado la factura.

¿Dónde está el informe de siete meses? ¿Dónde están los números? ¿Dónde están los beneficiarios? ¿Dónde está la política pública permanente que la ley le exige? Mientras esas respuestas no existan en documentos públicos, verificables y transparentes, la conclusión es ineludible: se está pagando un salario elevado por un trabajo que, a simple vista, no se está haciendo.

En el servicio público, el privilegio de cobrar bien obliga a producir. Y en este caso, después de siete meses, la producción brilla por su ausencia.

Redacción Reportaje Veracruzano

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