Xalapa estalla contra la reforma de Tress Zilli: 24 sindicatos acusan un golpe frontal a la libertad laboral y exhiben un intento de control político desde el Poder Ejecutivo

Xalapa, Ver. — Veracruz amaneció con un estallido sindical que dejó claro que la iniciativa del diputado Juan Tress Zilli no pasará desapercibida ni será aprobada sin enfrentar resistencia. Veinticuatro sindicatos del Poder Ejecutivo, organismos descentralizados, DIF Estatal, Fiscalía General, sector educativo y tecnológicos marcharon este viernes hacia el Congreso local para denunciar lo que describen como un intento descarado de borrar la pluralidad sindical y someter a la base trabajadora al control directo del Gobierno estatal.
La propuesta de reforma a la Ley Estatal del Servicio Civil plantea que en cada entidad pública exista un solo sindicato oficialmente reconocido, una medida que para los liderazgos gremiales no es modernización, sino un retroceso histórico, violatorio de derechos adquiridos y una abierta afrenta a la libertad sindical garantizada por los convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo.
“Esta iniciativa se trabajó en lo oscurito”, acusó Ahmed Antonio Galicia Campos, secretario general del Sindicato de Empleados del Poder Ejecutivo de Veracruz, quien sostuvo que ningún sindicato fue consultado y que el documento se gestó bajo una lógica de imposición y silencio.
La marcha —ordenada, pacífica y sin bloqueo de vialidades— avanzó del centro de Xalapa hacia la Legislatura, donde los representantes sindicales entregaron un pliego de exigencias con tres puntos centrales:
- Suspensión inmediata del proceso legislativo de la iniciativa.
- Instalación urgente de una mesa de trabajo con todos los sindicatos.
- Reforma real a la Ley del Servicio Civil, construida con la base trabajadora y no a sus espaldas.
Los reclamos no se quedan en el papel. Los inconformes denunciaron que la Secretaría del Trabajo ya solicitó al Tribunal de Conciliación todos los expedientes sindicales, interpretándolo como evidencia de que la reforma ya está pactada desde arriba, incluso antes de ser discutida públicamente. Varios sindicatos aseguran que el Tribunal les ha negado tomas de nota por “órdenes superiores”.
El texto de la iniciativa es, a ojos de las bases, un manual para la obediencia forzada:
– Exige que un sindicato represente al 30 % de los trabajadores para registrarse —una cifra que ningún sindicato cumple, por lo que todos quedarían fuera.
– Incluye un artículo de exclusión que permitiría que un trabajador pierda sus derechos si queda fuera de su sindicato.
– Traslada el registro sindical a la Secretaría del Trabajo, una dependencia del Ejecutivo, eliminando cualquier órgano autónomo que califique y supervise la vida sindical.
De aprobarse, afectaría directamente a cerca de 10 mil trabajadores del Estado, sin contar sectores como Seguridad Pública, Educación o Salud, que podrían ser alcanzados por una reforma similar.
“Someter el registro sindical al Ejecutivo es aniquilar la independencia gremial”, reclamaron durante la marcha. “Esto no fortalece a nadie, solo abre la puerta a los sindicatos charros y elimina a quienes no se arrodillen”.
Los sindicatos advirtieron que, si el Congreso no detiene la iniciativa ni se abre al diálogo, vendrán paros, brazos caídos y movilizaciones permanentes en todas las dependencias.
Hoy, en Xalapa, quedó claro que el intento de reducir la vida sindical a una sola voz detonó un movimiento dispuesto a no callar.
Redacción Reportaje Veracruzano



