Masacre en El Higo: Asesinan a Madre e Hijo y Pobladores Señalan un Pacto de Impunidad Entre Grupos Criminales y Autoridades

Por Reportaje Veracruzano
El Higo, Ver.— El norte de Veracruz despertó envuelto en dolor, furia y una sensación insoportable de abandono. Una familia entera fue atacada a balazos en la localidad de Puente Nuevas: un menor y su madre murieron en el lugar; dos personas más resultaron gravemente heridas. El ataque —según vecinos— no fue un hecho aislado, sino el resultado de una guerra criminal que el pueblo asegura que opera bajo la sombra de la complacencia institucional.
La emboscada mortal
De acuerdo con los primeros reportes, la familia transitaba de manera normal cuando sujetos armados les cerraron el paso y abrieron fuego sin mediar palabra. Tras descargar las armas, los agresores huyeron con rumbo desconocido.
Policías estatales y municipales montaron un operativo cuyo resultado fue el de siempre: ningún detenido.
Peritos trasladaron los cuerpos al Semefo, mientras los heridos luchan por su vida en un hospital de la región.
El Higo alza la voz: “¡Ya basta!”
Lo que siguió no fue silencio: fue un grito. Un grito colectivo.
Habitantes del Higo difundieron un mensaje desesperado, directo y sin maquillaje, dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la gobernadora Rocío Nahle y al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
En ese reclamo, pobladores denuncian una disputa entre presuntos líderes delictivos que, aseguran, operan abiertamente en la zona, señalando a dos individuos mencionados reiteradamente por la comunidad como operadores de robo de ganado y actividades armadas.
IMPORTANTE:
Reportaje Veracruzano no atribuye responsabilidad penal a ninguna persona señalada por habitantes. Las acusaciones forman parte de un reclamo ciudadano que exige investigación, no sentencia.
Los vecinos narran —con nombre y apellido— que estos sujetos se desplazan en vehículos presuntamente blindados, acompañados de hombres armados, y que desde hace años se estarían disputando la región. Lo más grave es la acusación reiterada: que autoridades estatales y ministeriales locales estarían coludidas, cobrando cuotas y permitiendo la operación criminal.
Es un señalamiento gravísimo… y por ello mismo requiere investigación formal e inmediata.
La indignación convierte al pueblo en un volcán activo
Las palabras del pueblo son devastadoras:
- “Hoy El Higo está de luto… una familia inocente fue masacrada.”
- “Todos sabemos quiénes son, pero nadie denuncia por miedo.”
- “Si el gobierno no actúa, el pueblo hará justicia.”
- “¿Cuántos muertos más necesitan para voltear a vernos?”
La rabia se alimenta también del reciente desastre por inundaciones, donde la población afirma que sobrevivió prácticamente sin apoyo y a base de organización comunitaria.
Hoy, esa misma comunidad lanza un ultimátum:
“NI UNA MUERTE MÁS.”
El Estado ausente: una constante que mata
Lo ocurrido en El Higo no se explica sin el contexto:
- Zonas rurales abandonadas.
- Rutas ideales para el robo de ganado, extorsión y trasiego.
- Autoridades rebasadas… o según la denuncia ciudadana, comprometidas con quienes deberían perseguir.
Una región donde la gente trabaja el campo, cría ganado, cultiva tierra… pero vive bajo amenaza.
Velando a sus muertos.
Demandando que alguien los escuche.
Exigiendo lo mínimo: seguridad.
El reclamo final: un llamado que no puede ignorarse
Los pobladores recordaron a las autoridades algo simple, pero devastador:
“Ustedes también son padres. Ustedes también tienen hijos. Hoy los nuestros fueron asesinados.”
El Higo ya habló.
El país ya escuchó.
Ahora le toca responder al gobierno.
Porque cuando un pueblo suplica justicia y promete hacerla por su cuenta, el Estado está obligado a elegir entre presencia… o abandono.
En Veracruz, históricamente, siempre ha elegido lo segundo.
Redacción Reportaje Veracruzano



