Veracruz reconfigura su Fiscalía entre sospechas políticas: Héctor Yunes acusa un “traje a la medida” en reforma exprés

Córdoba, Ver.— La reforma que redefine el proceso para nombrar y remover a la persona titular de la Fiscalía General del Estado detonó un nuevo frente político en Veracruz. Desde su convalecencia por una faringitis aguda, el diputado local Héctor Yunes Landa lanzó una acusación directa: la mayoría de Morena habría moldeado la ley para abrirle paso, sin obstáculos, a una aspirante con afinidad política al actual gobierno.
Según el legislador, la reforma aprobada en el Congreso “desmantela las garantías de autonomía” de la institución al otorgar a la gobernadora la facultad de proponer directamente al próximo fiscal y permitir que su designación quede automáticamente ratificada si el pleno no logra mayoría en dos rondas de votación. Para Yunes, esta arquitectura legal no es casual: “Hicieron un traje a la medida. Dejaron todo listo para una persona en particular”.
El señalamiento apunta hacia la magistrada Lisbeth Jiménez, expresidenta del Tribunal Superior de Justicia. Yunes sostiene que la posible llegada de Jiménez a la FGE operaría como “premio de consolación” tras no conseguir la reelección en el Poder Judicial, y que su designación podría reavivar tensiones con otros magistrados y jueces, afectando la estabilidad interna del tribunal.
El diputado también criticó la eliminación de un requisito que impedía que alguien con cargos de elección interna durante el último año pudiera asumir la Fiscalía. Ese “candado”, afirma, era un dique mínimo para preservar la independencia de la institución: “Lo quitaron porque estorbaba al plan”.
Yunes acusa que el retroceso institucional ya se refleja en el desempeño de la actual Fiscalía: afirma que la impunidad continúa disparada, que numerosas carpetas llegan sin sustento a los jueces y que la institución ha operado como herramienta de presión política. Señala procesos como los dirigidos contra exfuncionarios y alcaldes —incluido el caso de Rogelio Franco— que terminaron en absoluciones tras denuncias que califica de “fabricadas”.
La advertencia va más allá del presente: el diputado recordó que varios exfiscales veracruzanos han terminado envueltos en procesos judiciales al dejar el cargo, sin que se les acrediten responsabilidades, citando el caso de Jorge Winckler. Para él, con una Fiscalía conducida desde criterios políticos, la historia podría repetirse.
Yunes anticipó que esta reforma no quedará sin revisión. Asegura que cuando cambie el equilibrio político en Veracruz —proyectando el fin del gobierno de Morena en 2030— deberán rendirse cuentas por lo que considera un daño profundo a la institucionalidad del estado.
“Ensuciaron al Congreso y destrozaron principios básicos del derecho. No puede hacerse una ley a la medida para beneficiar a una persona”, sentenció.
Redacción Reportaje Veracruzano



