Coatzacoalcos: la cuenta de la muerte no se detiene — ejecutado a tiros, víctima 46 de un año sin ley

Redacción | Coatzacoalcos, Ver.— La violencia volvió a imponer su agenda en Coatzacoalcos. La noche de este lunes 8 de diciembre, un hombre fue ejecutado a sangre fría en la colonia Independencia, confirmando lo que los números ya gritan: la ciudad transita 2025 con una normalización alarmante del homicidio y una autoridad que llega tarde, una vez más.
El ataque ocurrió alrededor de las 19:00 horas, en la esquina de 5 de Mayo y Leona Vicario. Ahí, la víctima fue interceptada por dos hombres que se desplazaban en una motocicleta y que, sin mediar palabra, descargaron al menos cinco disparos de arma de fuego. El cuerpo quedó tendido sobre el asfalto, expuesto, como una evidencia más del control territorial que ejerce la violencia mientras la población se repliega al miedo.
Los agresores huyeron entre calles oscuras, sin obstáculos, sin persecución efectiva, sin detenidos. El patrón se repite con precisión quirúrgica: ataque directo, ejecución rápida, escape impune.
Minutos después, el despliegue oficial ocupó el escenario: Policía Estatal, Marina y Ejército acordonaron la zona; peritos de la Fiscalía General del Estado levantaron indicios y trasladaron el cuerpo al Servicio Médico Forense, donde permanece en espera de identificación oficial. El protocolo se cumplió. La justicia, no.
Con este crimen, Coatzacoalcos alcanza ya 46 víctimas violentas en lo que va del 2025: 40 hombres y 6 mujeres. Una estadística que no solo refleja muertos, sino una tendencia sostenida de descomposición en materia de seguridad pública. Cada cifra es una vida truncada; cada expediente, una pregunta sin respuesta.
¿Quién manda realmente en las colonias cuando dos sicarios pueden ejecutar y desaparecer sin resistencia? ¿De qué sirve el despliegue armado si la violencia sigue marcando la ruta? ¿Cuántos cuerpos más hacen falta para que la estrategia de seguridad deje de ser reactiva y empiece a ser efectiva?
En Coatzacoalcos, la violencia ya no irrumpe: se instala. Y mientras las autoridades contabilizan, la ciudad entierra.
Redacción Reportaje Veracruzano



