GUINDA POR FUERA, PRI POR DENTRO: ÁLAMO ANTE EL RIESGO DEL RECICLAJE POLÍTICO

Pepe Arenas gana la alcaldía, pero no la confianza automática
ÁLAMO TEMAPACHE, VER.— Álamo no eligió únicamente a un nuevo presidente municipal. Eligió, quizá sin saberlo del todo, una transición de poder marcada por el reciclaje político, ese fenómeno tan mexicano donde los rostros cambian de color, pero las prácticas se resisten a morir.
Pepe Arenas no emergió del vacío. Su trayectoria viene del PRI del viejo régimen, de esa escuela donde el poder no se cuestiona: se hereda, se negocia y se sobrevive. Hoy porta el guinda de Morena, habla de transformación y promete un nuevo comienzo. El dilema no es el cambio de partido —eso es legal y común—, el dilema es qué tanto cambió el político que ahora pide gobernar.
Su triunfo en las urnas fue claro. Nadie lo discute.
Pero la pregunta que flota sobre Álamo no es electoral, es moral y política:
¿Se votó por un proyecto nuevo o por un operador viejo con bandera renovada?
Arenas llega al poder en el peor y más delicado contexto posible:
Un gobierno saliente desgastado, señalado y desacreditado.
Un municipio golpeado por la inseguridad, la pobreza y el abandono institucional.
Una ciudadanía cansada de promesas, curtida en decepciones y escéptica por experiencia.
Morena le abrió la puerta.
El pueblo le otorgó el voto.
Pero la confianza no se decreta ni se hereda.
Gobernar Álamo no será cuestión de discursos de unidad, selfies festivas ni retórica de campaña. Gobernar será decidir, todos los días, si se rompen las inercias del pasado… o si simplemente se administran con otro color.
Aquí está el punto crítico:
Pepe Arenas aún no gobierna, pero ya está siendo observado. Está en la antesala del poder y todavía puede elegir su lugar en la historia local:
Ser el punto de quiebre que Álamo necesita.
O convertirse en la continuidad maquillada que el municipio ya no soporta.
Porque en Álamo, como en todo Veracruz, el futuro no se juzgará por el partido que gobierna, sino por a quién sirve, a quién protege y a quién toca.
La historia ya tomó nota de su origen.
Ahora, sin consignas ni pretextos, espera sus actos.
Redacción Reportaje Veracruzano



