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AÑO NUEVO A BALAZOS EN TUXPAN: ¿“BALA PERDIDA” O PRIMER MENSAJE DE VIOLENCIA AL NUEVO GOBIERNO?

Un funcionario herido dentro del Palacio Municipal mientras sesionaba el Cabildo; versiones oficiales minimizan lo ocurrido, pero los hechos abren más preguntas que respuestas.

Tuxpan, Ver.— El 2026 apenas comenzaba y en Tuxpan ya se escribía una escena propia de la normalización de la violencia institucional: detonaciones de arma de fuego, pánico en el centro de la ciudad y un funcionario lesionado dentro del Palacio Municipal, mientras se desarrollaba la primera sesión de Cabildo de la administración encabezada por Daniel Cortina Martínez.

Alrededor de las 00:40 horas del 1 de enero, un disparo ingresó por una ventana del Ayuntamiento y lesionó en el hombro a Juan Pablo Alcántar Alvarado, secretario técnico saliente, quien realizaba trámites del proceso de entrega-recepción. El proyectil —una ojiva asegurada por peritos— impactó en el corazón del poder municipal, no en la calle, no en una cantina, sino en una oficina pública en funciones.



De inmediato, el área fue acordonada y se desplegó un fuerte operativo con Policía Municipal, SSP, Guardia Nacional, Ejército y Marina. La ciudad despertó con versiones encontradas: primero, un ataque armado; después, una “bala perdida”. Finalmente, la autoridad municipal sostuvo que no hubo agresión directa.

La explicación oficial —una bala sin destinatario que atraviesa la madrugada y termina dentro del Palacio Municipal— pretende cerrar el caso con una etiqueta cómoda. Pero ¿desde cuándo una “bala perdida” atraviesa ventanas, oficinas y protocolos de seguridad en un edificio resguardado, justo en el relevo de gobierno? ¿Desde dónde se disparó realmente? ¿Por qué, si no hubo ataque, se activó un operativo de alto impacto?



Fuentes policiales señalan de manera preliminar que el disparo pudo haberse realizado desde la orilla del río, del lado de Santiago de la Peña. Sin embargo, hasta ahora no hay detenidos, no hay responsables y no hay una narrativa sólida que explique cómo un proyectil terminó lesionando a un funcionario dentro del Ayuntamiento.

Alcántar Alvarado fue trasladado por elementos de la Marina al Centro Médico Tuxpan, donde fue reportado estable, con un rozón en el hombro. El gobierno municipal entrante, pese a la gravedad simbólica y material del hecho, no ha emitido un posicionamiento oficial.



Lo ocurrido no es un hecho menor ni un accidente doméstico: es un disparo que inaugura el año y la administración municipal con una advertencia implícita. Minimizarlo como “bala perdida” no disipa el miedo ni responde a la pregunta central que hoy recorre Tuxpan:

Si el Palacio Municipal no es seguro ni en Año Nuevo, ¿qué puede esperar la ciudadanía?

La carpeta de investigación está abierta. La presunción de inocencia se mantiene. Pero la duda queda sembrada: ¿fue realmente una bala perdida… o el primer aviso de un poder que se sabe impune?

Redacción Reportaje Veracruzano

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