Saqueo institucional en Agua Dulce: Noé Castillo vacía el Palacio Municipal y deja al gobierno entrante en el absoluto vacío

No entregó archivos, ni cuentas, ni registros oficiales; este lunes será denunciado ante la FGE, el Congreso y el ORFIS
Xalapa, Ver.— Lo ocurrido en Agua Dulce no es una omisión administrativa: es un desmantelamiento deliberado del Estado municipal. El exalcalde Noé Castillo no solo dejó el cargo, dejó un cascarón. Antes de concluir su gestión 2022–2025, el exedil se llevó absolutamente toda la documentación oficial del Ayuntamiento, financiera, técnica y administrativa, sin dejar un solo respaldo que permita conocer, auditar o continuar su gobierno.
El Palacio Municipal fue entregado “pelón”. Sin archivos, sin expedientes, sin registros. Nada. De acuerdo con la información confirmada, Noé Castillo, presuntamente en complicidad con los integrantes de su Cabildo y funcionarios clave, llenó cajas con documentos oficiales y las sustrajo del inmueble público. Hasta ahora, se desconoce el paradero de esa información.
El acto no es menor ni anecdótico: sustraer documentación oficial constituye un delito grave. Y aun así, el exalcalde actuó como si estuviera por encima de la ley, ignorando —o fingiendo ignorar— que desaparecer archivos públicos no borra responsabilidades, las agrava.
Este lunes, la nueva administración municipal acudirá formalmente a presentar denuncias ante la Fiscalía General del Estado, el Congreso de Veracruz y el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS). La denuncia penal será la principal vía para intentar reconstruir lo que parece un saqueo planificado.
El nivel de desaseo fue tal que el tesorero municipal de la administración saliente renunció desde principios de diciembre sin dar aviso, una señal temprana del colapso interno. Desde ese momento, comenzaron a vaciarse cuentas y a retirarse documentos, en lo que hoy se perfila como una operación para no dejar rastro alguno del manejo de recursos públicos.
El nuevo alcalde, Ángel Delgado, enfrenta una situación inédita y crítica: no existe información básica para iniciar su administración. No hay contratos, no hay estados financieros, no hay registros que permitan dar continuidad a programas, obras o compromisos institucionales. Agua Dulce fue literalmente borrada en papel.
Aún más grave: trascendió que Noé Castillo se llevó incluso la computadora donde se encontraba el registro del SIGMAVER, plataforma clave para la fiscalización municipal. Todo ello, presuntamente, bajo la asesoría de una persona originaria de la Cuenca del Papaloapan, quien estaría “cuadrando” la información en la casa del exalcalde, lejos de cualquier control institucional.
Lo que queda claro es que no se trató de descuido ni improvisación, sino de una retirada calculada. Agua Dulce no solo cambió de alcalde: fue despojada de su memoria administrativa. Ahora, la pregunta ya no es si habrá denuncias, sino hasta dónde llegará la responsabilidad penal de quienes convirtieron el cierre de una administración en un presunto crimen contra el interés público.
Redacción Reportaje Veracruzano



