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PAQUETERÍAS, DROGA Y PERIODISMO PODRIDO: EL DECOMISO DEL 21 DE DICIEMBRE CONFIRMA LA CONFESIÓN QUE POZA RICA NUNCA QUISO ESCUCHAR

Poza Rica, Ver.— Otra vez. La droga volvió a aparecer en empresas de paquetería en Poza Rica, exactamente como fue advertido desde abril de 2023 por un reportero que, tras ser raptado por sujetos armados, confesó públicamente una red de tráfico que operaba desde el corazón mismo del periodismo local.

El 21 de diciembre de 2025, la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz emitió un comunicado oficial que hoy cobra una dimensión explosiva:



“En operativos en Veracruz y Poza Rica, en empresas dedicadas al envío de paquetería, a través de nuestros binomios caninos logramos el decomiso de más de 4 kg de presunta marihuana.”

Han pasado 12 días exactos desde ese decomiso. Doce días sin nombres, sin responsables, sin empresas señaladas públicamente, sin detenidos y sin una explicación clara sobre quién enviaba, quién recibía y quién protegía esos cargamentos.
Pero ese decomiso no es un hecho aislado.
Es la confirmación oficial de una advertencia ignorada durante dos años.

Paquetería, droga y un patrón que ya no puede negarse

El aseguramiento de más de 4 kilogramos de presunta marihuana en empresas de paquetería en Poza Rica reproduce exactamente el mismo modus operandi que fue descrito en 2023 por Ricardo Villanueva Aké, reportero del medio Presente Veracruz, tras ser privado de la libertad.

Villanueva no habló en abstracto. Dio ubicaciones, nombres, rutas y cantidades. Señaló directamente a paqueterías tipo “Express”, particularmente una ubicada en la colonia Benito Juárez, como punto de recolección de cargamentos que podían oscilar entre 80 y 100 kilos de droga.



Hoy, la SSP reconoce públicamente que la droga sigue moviéndose por paquetería en Poza Rica.
La diferencia es que ahora ya no es una confesión.
Es un decomiso oficial del Estado.
1 de abril de 2025: cuando la advertencia se volvió realidad

El 1 de abril de 2025, la policía irrumpió en una sucursal de Corporativa Express, ubicada en la colonia Benito Juárez, a escasos metros de una franquicia de pizzas ampliamente reconocible, y decomisó un cargamento de droga durante lo que fue descrito como una “inspección de rutina”.

Ese aseguramiento ocurrió exactamente en el punto señalado dos años antes por Ricardo Villanueva.
Ahí se derrumbó la narrativa de la “confesión forzada sin sustento”.

Porque la coacción no inventa direcciones que luego aparecen en cateos reales.

La confesión que delató a una familia completa
El 3 de abril de 2023, Ricardo Villanueva fue secuestrado en Poza Rica. Un día después apareció con vida, pero antes fue obligado a grabar un video que hoy resulta imposible ignorar. En él, se identificó como reportero de Presente Veracruz y confesó:
Que él y su padre, Jesús Villanueva Hernández, director del medio, transportaban droga y armas en vehículos rotulados como prensa.



Que su hermano, Antonio de Jesús Villanueva, estaba preso por secuestro, presuntamente por vínculos con la Vieja Escuela de Los Zetas.

Que la droga era recolectada en una paquetería Express en la colonia Benito Juárez.

Que los cargamentos eran operados por su compañero Jorge García y un sujeto apodado “El Loncho”.

Tras su liberación, la familia Villanueva intentó desmarcarse de esa confesión alegando coacción. Pero los decomisos de abril de 2025 y diciembre de 2025 confirman que no se trataba de un libreto impuesto, sino de información real que se intentó enterrar.

Protección, poder y una red que nadie quiso tocar
La confesión también apuntó a protección policial y política, señalando directamente a mandos estatales, policías municipales y vínculos con actores del poder local, incluido el entonces alcalde Fernando Remes, como parte del blindaje que permitió a esta red operar con impunidad.

El nombre de Felipe Santés, entonces mando de la Policía Estatal, aparece reiteradamente como presunto protector de grupos criminales, escolta de sicarios tras ejecuciones y operador fuera de jurisdicción hasta la sierra del Totonacapan.
Nada de eso fue investigado a fondo.
Nada de eso fue aclarado públicamente.

El silencio institucional: la última capa del encubrimiento

Tras el decomiso del 21 de diciembre, la SSP cerró su comunicado con una frase institucional: “Nuestra misión es preservar tu seguridad”.
Pero la seguridad no se preserva ocultando información clave.

La Fiscalía General del Estado guarda silencio.
Las empresas de paquetería no aclaran si fueron infiltradas o si hay responsabilidad interna.
Y Presente Veracruz, el medio directamente implicado por su propio reportero, no ha dado una explicación pública sólida.



Cuando la droga confirma lo que el poder negó
Hoy, los hechos son contundentes:
2023: confesión pública con datos verificables.
1 de abril de 2025: decomiso en la paquetería señalada.

21 de diciembre de 2025: la SSP reconoce droga en paqueterías en Poza Rica.
Esto ya no es coincidencia.
Es un patrón criminal sostenido en el tiempo.
La pregunta ya no es si la confesión fue real.
La pregunta es cuántos decomisos más serán necesarios para que se investigue a quienes usaron el periodismo como fachada y al poder como escudo.

Porque en Poza Rica, la droga no solo se envía en paquetes.

Se mueve amparada por el silencio institucional.

Redacción Reportaje Veracruzano

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