Poza Rica empieza a recuperar el orden: cuando el abandono termina y la ciudad vuelve a respirar

Poza Rica atraviesa días complejos, pero también decisivos. En apenas una semana de gobierno, la administración encabezada por la presidenta municipal Adanely Rodríguez enfrenta de manera directa una de las problemáticas más visibles —y más abandonadas— de la ciudad: la acumulación histórica de basura.

Durante años, la recolección de residuos fue un problema crónico que se normalizó. Calles saturadas, esquinas convertidas en tiraderos y colonias enteras acostumbradas a convivir con desechos fueron el reflejo de una omisión prolongada. Hoy, ese escenario comienza a cambiar.
Desde el primer día de esta administración, el personal de Limpia Pública trabaja día y noche, recorriendo avenidas, colonias y fraccionamientos para retirar toneladas de basura acumulada. No se trata de un operativo aislado, sino de una acción sostenida para revertir un rezago que no se generó en una semana, pero que ya empezó a ser atendido de manera integral.

El contraste es visible. El primer cuadro de la ciudad, que por años no conoció una limpieza profunda y constante, hoy luce ordenado. Un hecho que muchos ciudadanos reconocen: Poza Rica no se veía así desde hace mucho tiempo.
La administración municipal ha sido clara: el servicio de recolección sí se está prestando, y se está haciendo sin distinciones, priorizando las zonas con mayor acumulación. Colonias que durante años fueron ignoradas hoy están siendo atendidas de manera progresiva.
Parte del descontento social quedó evidenciado cuando habitantes del fraccionamiento Mangos 2 bloquearon la avenida Papantla con bolsas de basura, afectando una vialidad clave que conecta con Arroyo del Maíz, Kana y Mollejón. El hecho no fue minimizado.

Fue atendido. La basura fue retirada y la autoridad reiteró que el problema no se resolverá con confrontación, sino con orden, paciencia y corresponsabilidad ciudadana.
Hay datos que marcan un antes y un después. En la administración pasada, apenas cuatro camiones recolectores estaban en operación. Hoy, nueve unidades ya están funcionando, y en las próximas horas llegarán más para alcanzar 15 camiones en total, una capacidad operativa que Poza Rica no tenía desde hace años.
El mensaje institucional es claro y busca generar tranquilidad: el gobierno está actuando, el servicio continúa y se va a fortalecer. Pero también hay un llamado firme a la ciudadanía: la limpieza urbana no depende solo del gobierno. Requiere orden en los horarios de depósito, evitar tirar basura en la vía pública y comprender que reconstruir una ciudad no es un acto inmediato, sino un proceso.

La presidenta municipal ha reiterado el compromiso de recuperar la dignidad de Poza Rica, entendiendo que una ciudad limpia no solo es una cuestión de imagen, sino de salud, de autoestima colectiva y de respeto entre autoridades y ciudadanos.
Poza Rica no está retrocediendo. Está ordenándose. Y en medio del ruido, la molestia y la urgencia, comienza a aparecer algo que durante años se perdió: la sensación de que sí hay rumbo, de que sí se está haciendo algo, y de que, paso a paso, la ciudad puede volver a estar bien.
Redacción Reportaje Veracruzano



