CulturaInvestigación EspecialNoticiasRegionalesReportajesVeracruz Centro

Un rastro en el tiempo: Maltrata emerge como clave para entender la presencia humana más antigua del Golfo de México

Maltrata, Veracruz.— En una franja de terreno erosionado conocida como Los Tepetates, al pie de las montañas que conectan el altiplano con la planicie costera, el pasado dejó marcas literales. No son vestigios simbólicos ni interpretaciones indirectas: son huellas. Pisadas humanas y de animales extintos que, juntas, sitúan a esta región de Veracruz en el centro de una de las discusiones más relevantes sobre los primeros pobladores de América.

Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmaron que el sitio conserva evidencias humanas con una antigüedad mínima de 12 mil 800 años, lo que lo convierte en el registro más antiguo de presencia humana documentado hasta ahora en la costa del Golfo de México y en uno de los yacimientos pleistocénicos más relevantes del país.

El hallazgo, encabezado por el investigador Fernando Miranda Flores, es el resultado de recorridos sistemáticos, análisis comparativos y estudios de laboratorio realizados desde 2024. A lo largo de más de un kilómetro, el terreno revela cientos de huellas fósiles que emergieron de forma fortuita debido a procesos naturales de erosión, dejando al descubierto una escena congelada del final de la última glaciación.

Entre las marcas identificadas se encuentran pisadas de mamuts, perezosos gigantes (Eremotherium laurillardi), caballos prehistóricos, camélidos, aves de gran tamaño y otros vertebrados hoy extintos. Pero el dato que redefine el sitio —y su importancia— es una huella humana claramente superpuesta sobre la pisada de un mamut, una evidencia directa de convivencia entre humanos y megafauna en este corredor natural.

No se trata solo de tránsito animal. En el mismo entorno se localizaron artefactos líticos y fragmentos de concha marina, indicios de actividad humana organizada y de desplazamientos de larga distancia, posiblemente vinculados a rutas de cacería y movilidad que conectaban las tierras altas con zonas costeras. La escena sugiere grupos humanos con conocimiento del territorio, adaptación ambiental y estrategias de supervivencia complejas.

La antigüedad del yacimiento fue establecida mediante estudios geológicos y volcánicos realizados con apoyo de especialistas universitarios, lo que permitió fijar una cronología mínima de 12 mil 800 años. Este dato no solo coloca a Maltrata en un lugar destacado dentro de la paleontología nacional, sino que aporta información clave para comprender las rutas tempranas de migración humana en América.

Sin embargo, el valor científico del sitio contrasta con su fragilidad. Investigadores del INAH advirtieron que el paso de vehículos pesados, la extracción de suelo, asentamientos irregulares y el uso recreativo de cuatrimotos ya han provocado la pérdida de algunas evidencias. Cada huella destruida es una página arrancada de una historia que apenas comienza a leerse.

Ante este escenario, el Instituto trabaja en el registro formal del área como zona paleontológica protegida, una medida que permitiría establecer mecanismos legales de conservación, continuar las investigaciones y, eventualmente, evaluar un aprovechamiento turístico controlado y sustentable.

Lo descubierto en Los Tepetates va más allá del interés local. Reescribe la historia antigua de Maltrata, amplía el entendimiento sobre Veracruz en el contexto prehistórico y refuerza la idea de que esta región fue un punto estratégico de paso, intercambio y supervivencia miles de años antes de cualquier registro histórico conocido.

En el suelo, las huellas siguen ahí. La pregunta ahora es si el presente será capaz de protegerlas antes de que el tiempo —o la negligencia— las borre definitivamente.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba