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Cambios en Salud: ¿Relevo técnico o reacomodo político en el corazón del sistema sanitario de Veracruz?

Xalapa, Ver.— El relevo en la Secretaría de Salud de Veracruz no es un simple trámite administrativo. Es un movimiento de alto voltaje político que ocurre en uno de los sectores más sensibles del gobierno: la salud pública, hoy colapsada, endeudada y bajo la lupa ciudadana.

La salida de Valentín Herrera Alarcón y la llegada de Mariela Hernández García, exalcaldesa de Las Choapas, no puede analizarse con ligereza. Porque cuando se mueve la Secretaría de Salud, no se mueve una oficina más: se mueve el sistema que atiende hospitales saturados, medicinas ausentes y personal exhausto.

La gobernadora Rocío Nahle afirma que se trata de un relevo natural. Que Herrera se va por jubilación. Que “ya cumplió su ciclo”. Que ayudó en la transición al IMSS-Bienestar.

Pero la pregunta obligada es otra:

¿De verdad se va porque se jubila… o porque el sistema de salud sigue sin levantar cabeza?
Durante meses, los veracruzanos han padecido lo mismo: hospitales sin insumos, cirugías pospuestas, quejas constantes de médicos y enfermeras, y un modelo de salud federalizado que no termina de operar con eficiencia. En ese contexto, la salida del secretario no parece casual, sino políticamente necesaria.

Porque cuando la realidad contradice el discurso, alguien tiene que pagar la factura.

¿Perfil sanitario o perfil político?
La llegada de Mariela Hernández abre un nuevo frente de cuestionamientos.

No llega desde un hospital, ni desde una institución médica de alto nivel. Llega desde una alcaldía. Desde la política municipal. Desde el terreno electoral.
Sí, es doctora. Pero su último encargo no fue dirigir hospitales, sino gobernar un municipio.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Se priorizó la experiencia técnica en salud pública… o la lealtad política?

La propia gobernadora lo dejó claro al destacar, por encima de todo, una palabra clave: lealtad.

No habló primero de experiencia hospitalaria, ni de gestión de crisis sanitarias, ni de reordenamiento de sistemas colapsados. Habló de confianza política.
Y en un estado con crisis en hospitales, la lealtad no cura pacientes.

El verdadero problema sigue intacto
Cambiar al secretario no cambia automáticamente la realidad:

– No aparecen las medicinas.
– No se desaturan los hospitales.
– No se resuelve el caos administrativo del IMSS-Bienestar.

Si el problema fuera solo una persona, Veracruz ya estaría sano. Pero el problema es estructural, profundo y heredado por años de desorden, corrupción y simulación.
Por eso este relevo no debe verse como aplauso automático, sino como punto de partida de una exigencia pública:

Resultados, no discursos.

La gran prueba

Mariela Hernández no hereda una oficina: hereda una bomba de tiempo.

Si en los próximos meses no mejoran los servicios, este cambio será recordado no como renovación, sino como simple reacomodo político.

Porque Veracruz no necesita funcionarios “leales”.

Necesita funcionarios capaces.

La salud no admite improvisaciones.

Hoy se va un secretario.

Pero la enfermedad del sistema sigue viva.

Redacción Reportaje Veracruzano

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