Silencio clínico, muerte evitable: denuncian presunta negligencia y violencia obstétrica en hospital IMSS Bienestar de Tuxpan

Tuxpan, Veracruz.— Lo que debió ser una atención médica oportuna ante una emergencia obstétrica se convirtió, según denuncian familiares, en una cadena de omisiones institucionales que culminó con la muerte de una bebé que —afirman— pudo haberse salvado. El caso ha encendido la alarma sobre presunta negligencia médica y violencia obstétrica en el Hospital Civil de Tuxpan, actualmente IMSS Bienestar “Emilio Alcázar”.
La víctima indirecta es Estela Martínez Francisco, una joven de 26 años, originaria de la comunidad El Humo, municipio de Tepetzintla. Cursaba el octavo mes de gestación cuando, en la madrugada del lunes 19 de enero, comenzó con intensos dolores de parto. De inmediato, su familia la trasladó al Hospital de la Comunidad en Cerro Azul, donde —de acuerdo con su testimonio— permaneció más de diez horas sin recibir una atención médica resolutiva, pese a la evidente urgencia.
Fue hasta la tarde de ese mismo lunes cuando se determinó su traslado al hospital de Tuxpan, con la indicación expresa de realizar una cesárea obstétrica de emergencia, ante el riesgo inminente para la madre y la bebé. Sin embargo, una vez ingresada al nosocomio tuxpeño, la atención —según relatan— volvió a diluirse entre la espera y la inacción.
“La encamaron, pero no la intervinieron. A pesar de los dolores intensos y del diagnóstico de riesgo, no se realizó la cirugía”, denuncian familiares. Estela pasó toda la noche del lunes y gran parte del martes sin que se activara el protocolo de emergencia. Cuando finalmente dio a luz, ya entrada la tarde del martes, su hija había fallecido.
La familia sostiene que durante todo el proceso se les negó información clara y acceso a la paciente. Afirman que no pudieron verla sino hasta que el personal médico informó, de manera escueta, que la bebé había nacido sin vida. La recién nacida, una niña, será velada en las próximas horas en la comunidad de El Humo.
Ante estos hechos, los familiares han anunciado que presentarán una denuncia formal ante la Fiscalía correspondiente por presunta negligencia médica y violencia obstétrica, con el objetivo de que se investiguen las responsabilidades individuales e institucionales. “No fue una tragedia inevitable; fue una muerte que pudo evitarse”, sostienen.
El caso vuelve a poner bajo escrutinio al sistema de salud pública en Veracruz, particularmente a los hospitales incorporados al esquema IMSS Bienestar, donde persisten señalamientos por falta de personal, saturación, fallas en la toma de decisiones clínicas y una alarmante normalización del trato deshumanizado hacia las mujeres en trabajo de parto.
Más allá del dolor irreparable de una familia, el caso de Estela Martínez plantea una pregunta incómoda pero urgente: ¿cuántas vidas se pierden no por la complejidad médica, sino por la negligencia, la burocracia y el silencio institucional? La respuesta, ahora, deberá surgir de una investigación seria, transparente y sin simulaciones.
Redacción Reportaje Veracruzano



