Ataque armado, incendio y versiones cruzadas: lo que realmente ocurrió en el fraccionamiento Heriberto Kehoe

Autoridades descartan privación ilegal de la libertad, pero el episodio confirma la persistente ola de violencia en Poza Rica y el norte de Veracruz
Poza Rica, Veracruz.— La mañana de este jueves, un ataque armado seguido de un incendio intencional sacudió la aparente calma del fraccionamiento Heriberto Kehoe, luego de que una vivienda ubicada sobre la calle Rufino Rodríguez fuera blanco de una agresión directa por parte de sujetos desconocidos. El hecho, que movilizó a corporaciones de los tres niveles de gobierno, dejó daños materiales considerables y reavivó la preocupación ciudadana ante la continuidad de la violencia en la región.
De acuerdo con los primeros reportes, los agresores irrumpieron en el inmueble y dispararon contra la fachada antes de provocar el fuego que consumió parte de la estructura. En el lugar fueron localizados casquillos percutidos, lo que confirma el uso de armas de fuego durante el ataque. Información preliminar señaló que el incendio habría sido iniciado mediante un objeto impregnado con combustible, lo que facilitó la rápida propagación de las llamas.
Tras el reporte al número de emergencias, elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal y fuerzas federales acudieron para acordonar la zona y preservar indicios, mientras personal de Protección Civil realizó labores para sofocar el incendio y evitar que se extendiera a viviendas aledañas. Durante la intervención, una mujer —familiar del propietario— sufrió una crisis nerviosa y fue atendida por paramédicos de Salud Municipal.
En las horas posteriores al ataque, versiones iniciales difundidas en tiempo real, así como por diversos medios locales, apuntaron a una presunta privación ilegal de la libertad del propietario del inmueble, identificado en reportes preliminares como empresario del ramo restaurantero en la ciudad. Dichas versiones se sustentaron en testimonios recabados en el sitio y en el contexto de violencia que vive la zona norte del estado.
Sin embargo, conforme avanzaron las diligencias y se obtuvo información directa de familiares y autoridades, esa hipótesis fue descartada oficialmente. El propietario se encuentra a salvo y fuera de peligro, confirmaron fuentes cercanas y autoridades de seguridad, lo que obligó a una puntualización pública de los reportes iniciales.
Minutos después de controlado el siniestro, arribaron al sitio elementos del Ejército Mexicano, quienes mantuvieron el resguardo del perímetro, mientras la Fiscalía General del Estado de Veracruz abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades. Hasta el cierre de esta edición, no se reportan personas detenidas ni se ha informado sobre avances sustanciales en la identificación de los responsables.
Más allá de la aclaración oficial que descarta la privación de la libertad, el episodio deja un mensaje inquietante. El ataque armado y el incendio provocado de una vivienda en una zona habitacional evidencian que la violencia continúa manifestándose con altos niveles de agresividad en Poza Rica. La corrección de la narrativa no atenúa la gravedad del hecho: el uso de armas de fuego y el fuego como herramienta de intimidación confirman que la inseguridad sigue siendo una constante en el norte de Veracruz.
En un contexto donde la información fluye con rapidez y la tensión social es permanente, el caso del fraccionamiento Heriberto Kehoe se convierte en un reflejo de una realidad más amplia: aunque no hubo “levantón”, la violencia sigue presente, alterando la vida cotidiana y manteniendo en vilo a una ciudad que, una vez más, amaneció entre sirenas, humo y preguntas sin respuesta.
Por: Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano



