OPLE ajusta el cinturón, no la agenda: reprograma 126 actividades tras recorte presupuestal

Xalapa, Ver.— Con menos recursos, pero con la misma carga de responsabilidades, el Organismo Público Local Electoral (OPLE) de Veracruz entró en una fase de reajuste interno para cumplir con sus compromisos constitucionales en 2026. Así lo confirmó su presidenta, Marisol Alicia Delgadillo Morales, al detallar que, pese al recorte aplicado por el Congreso del Estado, el organismo mantendrá en marcha procesos clave mediante un uso “eficiente” del presupuesto disponible.
El OPLE solicitó originalmente 665 millones 734 mil 84 pesos para el ejercicio 2026. Ante la reducción autorizada, la institución se vio obligada a reprogramar 126 actividades, una reingeniería operativa que busca priorizar lo esencial sin frenar tareas estratégicas.
Entre ellas destacan la organización de la elección extraordinaria en Tamiahua, la preparación de la inédita elección judicial y la realización de foros y consultas relacionadas con acciones afirmativas dirigidas a personas indígenas y afromexicanas.
Delgadillo Morales explicó que parte del ajuste fue posible al eliminar actividades previstas para una eventual elección extraordinaria en Tuxpan, escenario que finalmente no se materializó tras resolverse el proceso electoral correspondiente. Esa cancelación permitió redirigir recursos y esfuerzos a otros frentes que sí siguen vigentes.
Además, el OPLE continuará con el acompañamiento a los grupos ciudadanos que buscan constituirse como nuevos partidos políticos, una tarea que implica supervisión, logística y garantías de legalidad en las asambleas que deben celebrar conforme a la ley.
En el tema de seguridad, la presidenta del organismo rechazó que Tamiahua esté catalogado como un “foco rojo”. No obstante, subrayó que, como en todos los procesos electorales, existe coordinación interinstitucional con las áreas de seguridad para acompañar cada etapa de la elección y prevenir incidentes.
El mensaje del OPLE es claro: el recorte presupuestal obligó a apretar el paso y reorganizar prioridades, pero no a renunciar a sus funciones. La apuesta ahora es demostrar que, aun con menos recursos, el árbitro electoral puede sostener procesos complejos sin comprometer su operación ni la legalidad de las elecciones.
Redacción Reportaje Veracruzano



