Poza Rica: Los regidores de Movimiento Ciudadano que prometieron fiscalizar se convirtieron en sombra tibia del poder

Poza Rica, Veracruz. — Cuando el Cabildo de Poza Rica inició funciones para el periodo 2026–2029, una bancada naranja —tres regidores de Movimiento Ciudadano— se presentó ante la ciudadanía con promesas de contrapeso, transparencia y vigilancia férrea de los recursos públicos. Hoy, varios meses después, esa expectativa se ha convertido en una realidad preocupantemente opaca.
1. Tres nombres, cero iniciativas públicas sólidas
Los regidores Rocío Edith González Márquez, Carlos Eugenio Barrios Rosales y Mireya Abigail Ochoa Mar cuentan con una posición privilegiada en el cabildo, que debería traducirse en iniciativas legislativas, propuestas de políticas públicas o acciones concretas de fiscalización ciudadana.
Sin embargo —hasta donde consta en registros públicos y transmisión de sesiones— no han presentado ni liderado propuestas tangibles que hayan modificado decisiones administrativas o atendido problemas estructurales del municipio, como seguridad pública, servicios urbanos, transparencia presupuestal o rendición de cuentas.
2. Fiscalización blanda: una función civil esencial ignorada
Una de las principales responsabilidades de un regidor es vigilancia y fiscalización del ejercicio del gasto municipal, así como solicitar informes y auditorías cuando el manejo de recursos y programas públicos lo requiera.
Pero la actuación de esta bancada no ha incluido solicitudes de cuentas claras, ni peticiones de información pública, ni debates documentados sobre contrataciones, obras o rendición de cuentas que sean verificables por ciudadano alguno.
La ausencia de llamados formales a la transparencia ante problemas palpables —como deficiencias en recolección de basura, baches, fallas en alumbrado o servicios públicos— plantea preguntas graves sobre su compromiso con el rol que les fue conferido.
3. Silencio ante controversias electorales recientes
Aunque Movimiento Ciudadano experimentó tensiones en el resultado electoral de Poza Rica —con impugnaciones y un proceso de recuento que llegó a tribunales en 2025— no hubo una narrativa de los regidores actualizando a la ciudadanía, explicando la postura institucional del partido, o proponiendo mayor vigilancia de procesos electorales locales.
Contrasentido
Ese silencio no solo es político: es una omisión frente a un momento que demandaba claridad, posicionamiento y liderazgo democrático.
4. ¿Representación ciudadana o representación partidista sin impacto?
La representación proporcional existe para que quienes no ocupan la mayoría en un cabildo —pero sí obtienen votación relevante— tengan voz y peso en el gobierno municipal. Pero cuando esa voz se limita a figuración en listas oficiales, asistencia administrativa y ausencia de acción pública sustancial, la pregunta inevitable es:
¿para quién trabajan realmente estos regidores?
Porque la ciudadanía —no el partido— les confió su investidura para fiscalizar el gasto, vigilar la ejecución de políticas públicas y elevar la voz de los ciudadanos en espacios donde se deciden sus vidas cotidianas.
5. Conclusión: omisiones que pesan más que declaraciones
Hoy, la gestión de los tres regidores de Movimiento Ciudadano en Poza Rica —Rocío Edith González Márquez, Carlos Eugenio Barrios Rosales y Mireya Abigail Ochoa Mar— no ha demostrado ser un contrapeso real ni una fuerza activa en la construcción de políticas públicas con impacto.
La evidencia disponible apunta más a omisiones silenciosas que a fiscalizaciones firmes, a participación administrativa que a liderazgo con resultados.
Si el objetivo era consolidar una bancada que defendiera el interés ciudadano, su actuación hasta ahora ha sido discreta hasta el punto de la irrelevancia institucional.
Redacción Reportaje Veracruzano



