DESPIDOS, ADEUDOS Y SILENCIO: LA ADMINISTRACIÓN DE HUMBERTO OLVERA TRAICIONA A SU GENTE EN CAZONES

En el Ayuntamiento de Cazones de Herrera comienza a crecer un malestar que la administración municipal parece empeñada en ignorar.
Un grupo de ex trabajadores denuncia haber sido presuntamente despedido sin explicación y con una quincena pendiente de pago, señalando directamente a la administración encabezada por el alcalde Humberto Olvera.

De acuerdo con los testimonios recibidos por este medio, alrededor de diez personas habrían sido separadas recientemente de sus funciones dentro del gobierno municipal. La salida, aseguran, ocurrió sin aviso formal y sin liquidar el salario correspondiente al último periodo trabajado.
El reclamo no es menor.
Los denunciantes sostienen que intentaron comunicarse con funcionarios municipales para exigir el pago, pero las respuestas simplemente dejaron de llegar.
El silencio administrativo, dicen, ha sido la única respuesta.
Algunos de los afectados aseguran además que participaron activamente en la campaña política que llevó a Humberto Olvera a la presidencia municipal, lo que vuelve aún más amarga —según relatan— la forma en que ahora fueron apartados.

Las denuncias también apuntan a un presunto clima de favoritismo dentro del ayuntamiento, donde —según los testimonios— los puestos dependerían más de cercanías políticas que de capacidades o trayectoria laboral.
Entre los nombres mencionados por los denunciantes aparece el del regidor Héctor Badillo, a quien atribuyen influencia dentro de ciertas decisiones internas. Hasta ahora, sin embargo, no existe postura pública de los funcionarios señalados.

Lo que sí existe es una pregunta que comienza a recorrer Cazones:
¿Por qué un gobierno municipal que prometió cercanía con la gente termina respondiendo con despidos, adeudos y silencio?
Hasta el momento de la publicación de esta nota, el Ayuntamiento de Cazones y el alcalde Humberto Olvera no han ofrecido explicación pública sobre las denuncias.
En política, el poder suele olvidar rápido.
Pero en los municipios pequeños, donde todos se conocen, los agravios también se recuerdan.
Por: Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano



