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EN EL VIENTRE DE LA SIERRA: XOCHITLALLI RENUEVA EL PACTO ANCESTRAL CON LA TIERRA EN IXTACZOQUITLÁN

Ixtaczoquitlán, Ver.— En lo profundo de la sierra central de Veracruz, donde la roca guarda siglos de silencio y memoria, el eco de los tambores volvió a despertar una de las ceremonias más antiguas del mundo indígena: el Xochitlalli, el ritual de gratitud a la Madre Tierra.

Este primer viernes de marzo, las Grutas de Galicia, en la comunidad de Cuesta del Mexicano, dejaron de ser solo un atractivo natural para convertirse nuevamente en un santuario ceremonial. Cientos de personas acudieron al lugar para participar en una tradición que, desde tiempos prehispánicos, honra la relación sagrada entre el ser humano y la naturaleza.

El aire dentro de la caverna se llenó del aroma del copal mientras el sonido del huehuetl y la chirimía marcaba el inicio del ritual. Bajo la guía de un Xochiaca Mayor, autoridad tradicional encargada de conducir la ceremonia, se invocó a los cuatro puntos cardinales y a los elementos que sostienen la vida: tierra, aire, fuego y agua.

En la cosmovisión nahua, las grutas representan el vientre de Tonantzin, la Madre Tierra. Allí, en ese espacio simbólico de origen y renacimiento, se levantó un altar cargado de ofrendas: mazorcas de maíz, chayotes, caña de azúcar, café, naranjas, calabazas, tepejilotes, palmas verdes y flores multicolor.
Cada elemento representa abundancia, fertilidad y gratitud.

El nombre de la ceremonia lo explica todo. Xochitlalli, palabra náhuatl formada por xóchitl (flor) y tlalli (tierra), significa literalmente “flores para la tierra”: una ofrenda simbólica con la que los pueblos originarios agradecen los dones de la naturaleza y piden equilibrio para el mundo.

La ceremonia cobró fuerza con la participación de grupos de danza tradicional que ejecutaron piezas como el Baile del Guajolote, mientras el retumbar de los tambores resonaba entre las formaciones rocosas, conectando el presente con el legado de generaciones pasadas.

Durante la jornada también estuvo presente el presidente municipal José Luis Cortés Gutiérrez, acompañado por integrantes de su cabildo, quien participó en la ceremonia y recorrió posteriormente el área del Ecoparque Xochitlalli, donde se inauguraron nuevas obras destinadas a fortalecer el turismo cultural del municipio.

Entre ellas destaca una escultura de un danzante de la tradicional Danza de los Aztecas, representativa del Valle de Tuxpango y de las mayordomías que mantienen viva esta tradición en la región.

Además, fue puesto en funcionamiento un temazcal, el primero de tres proyectados para el sitio, junto con una escultura de la Madre Tierra que marca el inicio de un sendero con escalinatas iluminadas que conduce hacia la parte alta del cerro.

La celebración también incorporó un componente solidario. Como parte de la dinámica “Dos kilos de ayuda”, los asistentes donaron alimentos no perecederos que serán distribuidos por el DIF municipal entre familias en situación vulnerable.

El programa artístico incluyó presentaciones musicales de La Kumbre Con K y Los Askis, mientras que para el sábado se contempló la actuación del grupo Inspector, además de actividades culturales, danzas tradicionales y la Ruta Ciclista Tierra de las Flores.

Las actividades continuarán durante todo el fin de semana y culminarán el domingo con un reconocimiento a mujeres zoquitecas que han contribuido a preservar la cultura y las tradiciones del municipio, en el marco del Día Internacional de la Mujer.

Cada año, en este rincón de la sierra veracruzana, la ceremonia del Xochitlalli recuerda algo que las culturas originarias nunca olvidaron: que la tierra no es un recurso, sino un ser vivo al que se le debe respeto, gratitud y memoria.

Y en las profundidades de las Grutas de Galicia, esa antigua promesa entre el ser humano y la naturaleza volvió a pronunciarse.

Redacción Reportaje Veracruzano

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