El vacío del Palacio a Aureliano Hernández: ¿Falta de oficio o miedo a la fiscalización?

Mientras en la capital del país el xalapeño logró un consenso histórico de 472 votos para encabezar la ASF, en Veracruz el gobierno de Rocío Nahle optó por un silencio sepulcral.
La política veracruzana se define muchas veces por lo que no se dice, y el silencio que guardó el Palacio de Gobierno ante el nombramiento de Aureliano Hernández Palacios Cardel como nuevo Auditor Superior de la Federación es un grito de guerra o de evidente nerviosismo. Resulta inexplicable que, tratándose de un paisano xalapeño que alcanzó una votación casi unánime en la Cámara de Diputados, no hubiera ni una mínima cortesía política por parte de la administración estatal.
Este vacío no parece ser un simple descuido de comunicación. Hernández Palacios Cardel llega a la silla más alta de la fiscalización nacional con un respaldo de 472 votos, una cifra que la propia presidenta Claudia Sheinbaum no logró para su Reforma Electoral. El mensaje es claro: el nuevo Auditor tiene el apoyo de todas las fuerzas políticas y, lo más importante para Veracruz, tiene en sus manos la lupa que revisará el uso de los recursos públicos federales en la entidad.
La «distancia» marcada por el gobierno de Veracruz llama la atención porque el ahora Auditor Superior conoce perfectamente las entrañas de las cuentas estatales. En su cargo anterior como Auditor Especial de Gasto Federalizado, le tocó documentar el desaseo financiero del sexenio de Cuitláhuac García, dejando observaciones multimillonarias que aún mantienen en la cuerda floja a varios exfuncionarios y ayuntamientos.
Aunque la gobernadora Rocío Nahle intentó recientemente desmarcarse de la defensa de su antecesor, el desdén hacia el nombramiento de Aureliano Hernández sugiere que el «paisanaje» no basta cuando la sangre llama a la rendición de cuentas. En política, la cortesía es obligación, pero cuando el que llega es el encargado de vigilar que nadie le meta la mano al cajón, el silencio parece más un mecanismo de defensa que una falta de agenda.
Hoy, mientras el legislador Javier Herrera Borunda ya coordina agenda de combate a la corrupción con el nuevo Auditor, en Xalapa prefieren mirar hacia otro lado. Sin embargo, el tiempo de las auditorías no perdona, y el ascenso de un veracruzano con memoria técnica a la ASF es una noticia que el Palacio de Gobierno no podrá ignorar por mucho tiempo.
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