“Salud como en Dinamarca”… pero a rastras por las escaleras: el colapso oculto del hospital Valentín Gómez Farías

En el discurso oficial, el sistema de salud de Veracruz avanza rumbo al modelo “como en Dinamarca”. En la realidad cotidiana del sur del estado, los pacientes son cargados a pulso por las escaleras porque los elevadores no funcionan.
Esa es la escena que desde hace más de cinco meses se repite en el hospital regional Hospital Valentín Gómez Farías de Coatzacoalcos, donde las fallas en los elevadores han convertido la atención médica en una prueba de resistencia física para pacientes, familiares y personal hospitalario.
De acuerdo con reportes internos y testimonios del propio personal, el problema no es reciente ni aislado. Los elevadores llevan meses con fallas intermitentes y, en ocasiones —como ocurrió apenas este viernes— ninguno de los equipos instalados se encuentra en funcionamiento.
La consecuencia es brutal: pacientes trasladados por las escaleras, incluso cargados “a lomo de hombre”, en un hospital que atiende a enfermos graves, adultos mayores y personas recién operadas.
Un hospital paralizado
La avería permanente no solo expone a los pacientes a riesgos innecesarios. También ha provocado la suspensión de servicios médicos y cirugías, debido a que resulta imposible trasladar a los enfermos entre los distintos pisos del hospital.
En términos prácticos, el edificio funciona como un sistema colapsado: quirófanos, áreas de hospitalización y servicios médicos quedan aislados entre sí cada vez que los elevadores dejan de operar.
En un hospital público de referencia para la zona sur de Veracruz, esta situación no es una simple falla técnica: es un colapso operativo que pone en riesgo vidas humanas.
El contraste con el discurso oficial
Mientras esta crisis se arrastra desde hace meses dentro del hospital, el discurso público del gobierno estatal sostiene que no existen problemas graves en los hospitales del estado.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha insistido en que el sistema de salud funciona sin mayores contratiempos, una narrativa que contrasta frontalmente con lo que ocurre dentro del hospital de Coatzacoalcos.
La pregunta inevitable emerge desde los pasillos del propio hospital:
Si el sistema de salud funciona tan bien, ¿por qué los pacientes tienen que ser cargados por las escaleras como si el hospital fuera del siglo XIX?
La omisión que enferma al sistema
La falla prolongada de los elevadores no es solo un problema mecánico. Es un síntoma de algo más profundo: la desatención administrativa, la negligencia institucional y la falta de mantenimiento en infraestructura crítica.
Porque cuando un hospital deja de operar correctamente por cinco meses y nadie lo resuelve, ya no se trata de una avería: se trata de abandono institucional.
En los hospitales, los elevadores no son un lujo.
Son una herramienta médica esencial.
Sin ellos, el sistema simplemente deja de funcionar.
Y en Coatzacoalcos, mientras el discurso oficial habla de primer mundo, los pacientes siguen subiendo las escaleras cargados en brazos.
Redacción Reportaje Veracruzano



