CERVEZA CON RECURSOS DEL PUEBLO: EXHIBEN PRESUNTO USO DE CAMIONETA OFICIAL PARA COMPRAS PERSONALES DE REGIDORA DEL PRI EN POZA RICA

Poza Rica, Veracruz. — La escena indigna y sacude. Mientras miles de ciudadanos enfrentan dificultades económicas y exigen servicios públicos dignos, desde el propio Ayuntamiento vuelve a surgir una imagen que desnuda el desprecio de algunos funcionarios por el dinero del pueblo.
De acuerdo con señalamientos ciudadanos, la regidora del PRI, Blanca De La Cruz, habría utilizado una camioneta oficial del Ayuntamiento de Poza Rica —a través de su chofer— para realizar la compra de cartones de cerveza, un hecho que, de confirmarse, constituye un uso indebido de recursos públicos y una afrenta directa a la confianza ciudadana.

El escándalo no se limita a una simple compra. Lo verdaderamente grave es el mensaje que envía: los vehículos oficiales, pagados con impuestos de la población, terminan convertidos en transporte para caprichos personales, mientras colonias enteras siguen padeciendo carencias en servicios básicos.
La ley y los reglamentos administrativos son claros: las unidades oficiales deben utilizarse exclusivamente para actividades institucionales. No para mandados personales, no para diligencias privadas y mucho menos para adquirir bebidas alcohólicas.
Sin embargo, este tipo de episodios parece repetirse con inquietante frecuencia en el Ayuntamiento de Poza Rica. Diversos reportes ciudadanos han denunciado anteriormente el uso irregular de vehículos oficiales, lo que sugiere un patrón de abuso que las autoridades internas no han logrado —o no han querido— frenar.
La pregunta inevitable emerge con fuerza:
¿Quién vigila realmente el uso del parque vehicular del Ayuntamiento?
¿Existe algún control o bitácora que registre los recorridos de estas unidades?
¿O simplemente se han convertido en vehículos al servicio de los privilegios políticos?
El caso coloca nuevamente bajo la lupa la conducta de los servidores públicos y revive un reclamo ciudadano que crece cada día: respeto por el dinero del pueblo.
Porque mientras algunos funcionarios parecen convertir los recursos públicos en herramientas para su comodidad, la población exige algo elemental en cualquier democracia: ética, transparencia y rendición de cuentas.
Y en Poza Rica, cada vez que una camioneta oficial se usa para algo distinto al servicio público, no solo se gasta gasolina: se erosiona la confianza de toda una ciudad.
Redacción Reportaje Veracruzano



