Sangre en el patio: ataque directo en El Naranjito deja a trabajador y a una menor entre la vida y la muerte

Cosoleacaque, Veracruz.— La violencia volvió a irrumpir sin aviso en la intimidad de un hogar. La noche del lunes 23 de marzo, un ataque armado en la colonia El Naranjito dejó al descubierto una escena que retrata con crudeza el deterioro de la seguridad: un hombre fue baleado en el patio de su casa y una menor de edad resultó herida como daño colateral.
Los hechos ocurrieron sobre la calle Once, donde sujetos armados llegaron directamente al domicilio y abrieron fuego sin mediar palabra. El objetivo, de acuerdo con los primeros reportes, sería un trabajador de la tienda Bodega Aurrerá que se encontraba en su vivienda, aparentemente al final de su jornada.
Sin embargo, la violencia no distingue blancos ni horarios. A unos metros del lugar, una menor acompañaba a su padre —un marmolero que había acudido a cobrar un trabajo realizado en Minatitlán— cuando fue alcanzada por las balas. La niña quedó atrapada en la línea de fuego de un ataque que no iba dirigido a ella.
Ambas víctimas fueron trasladadas de urgencia a un hospital de la región en estado grave, mientras que los agresores lograron huir sin ser detenidos, en otro episodio que alimenta la percepción de impunidad que persiste en el sur de Veracruz.
Elementos de seguridad acordonaron la zona e iniciaron un operativo de búsqueda, aunque hasta el cierre de esta edición no se reportaban personas detenidas. La escena, marcada por casquillos percutidos y rastros de sangre, volvió a evidenciar una constante: los ataques directos que se ejecutan con precisión y se disuelven en la oscuridad sin consecuencias inmediatas.
Este hecho no es aislado. En municipios como Cosoleacaque y la zona conurbada con Minatitlán, los atentados en espacios domésticos —patios, cocheras, frentes de vivienda— se han convertido en una modalidad recurrente que rompe la última barrera de seguridad: el hogar.
La pregunta que queda en el aire no es nueva, pero cada vez pesa más: ¿quién protege al ciudadano cuando la violencia ya no toca la puerta, sino que entra disparando?
Mientras tanto, la comunidad permanece en alerta, a la espera de información oficial que esclarezca el móvil del ataque y determine si se trató de un ajuste de cuentas o de una agresión vinculada a otra dinámica criminal. Por ahora, hay dos víctimas graves, una de ellas menor de edad, y una certeza incómoda: en algunas zonas de Veracruz, la noche sigue siendo territorio de nadie.
Redacción Reportaje Veracruzano



