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Ejecutado en su propia cama: la violencia irrumpe sin resistencia en Ángel R. Cabada

Ángel R. Cabada, Veracruz.— La línea entre lo público y lo privado se ha desdibujado peligrosamente en Veracruz. Esta vez, la muerte no esperó en la calle ni en la oscuridad de un camino solitario: entró sin permiso, sin pudor y sin obstáculos hasta el interior de un hogar en la localidad de El Porvenir, donde un hombre fue asesinado a sangre fría mientras descansaba.

La víctima, identificada como Abel A. B., de 34 años, fue sorprendida por al menos dos sujetos armados que irrumpieron en su vivienda y, sin mediar palabra, abrieron fuego en repetidas ocasiones. El ataque fue directo, brutal, sin margen de escape. El hombre quedó tendido junto a su cama, desangrándose en el mismo espacio que debía ser su refugio.

Testigos relataron que los agresores, cubiertos con capuchas y cascos —una imagen cada vez más común en los crímenes ejecutados con precisión—, escaparon rápidamente a bordo de una motocicleta, aprovechando la fragilidad de un sistema de seguridad que sigue llegando tarde… o simplemente no llega.

Paramédicos acudieron al sitio tras el reporte de detonaciones, pero la escena ya estaba marcada por la irreversibilidad: Abel había perdido la vida. La policía municipal acordonó la zona, en tanto que elementos ministeriales y periciales realizaron las diligencias correspondientes, levantando indicios que, como en muchos otros casos, podrían terminar archivados entre la impunidad y el olvido.

El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense, donde se le practicará la necropsia de ley. Sin embargo, más allá del protocolo, queda la pregunta incómoda que vuelve a surgir con cada ejecución: ¿quién protege a los ciudadanos cuando ni siquiera sus paredes son garantía de seguridad?

Ángel R. Cabada se suma así a la geografía del miedo que se expande en Veracruz, donde el crimen ya no toca la puerta… la derriba. Y mientras las cifras se acumulan y los discursos oficiales insisten en maquillarlas, la realidad se impone con violencia: hoy, en esta tierra, estar en casa tampoco significa estar a salvo.

Redacción Reportaje Veracruzano

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