“Ser padre no debería ser una sentencia”: alzan la voz por custodia justa y convivencia real con sus hijos

Xalapa, Ver.— Bajo la consigna “Soy papá, no soy criminal”, padres de familia se manifestaron este viernes para denunciar lo que consideran una profunda desigualdad en los procesos legales de custodia y convivencia tras separaciones y divorcios, asegurando que muchos hombres enfrentan barreras sistemáticas para mantener una relación cercana con sus hijos.
Los participantes señalaron que, en numerosos casos, las resoluciones judiciales terminan relegando la figura paterna a un papel secundario, limitando las convivencias a tiempos mínimos o incluso suspendiéndolas durante largos periodos por denuncias que, afirman, no siempre se sostienen legalmente.
Francisco Javier González Villagómez, uno de los manifestantes, sostuvo que las recientes disposiciones legales y ciertos criterios aplicados en juzgados familiares han provocado que muchos padres queden prácticamente excluidos de la vida de sus hijos, afectando no sólo a ellos, sino también al desarrollo emocional de los menores.
“No siempre somos los malos de la historia. También hay padres responsables que luchan por seguir presentes en la vida de sus hijos”, expresó durante la movilización.
Los inconformes insistieron en que su protesta no busca confrontar a hombres y mujeres ni minimizar las luchas históricas por los derechos femeninos, sino exigir que las decisiones judiciales sean verdaderamente imparciales y prioricen el interés superior de la niñez, garantizando la presencia de ambos padres cuando no exista una causa real que lo impida.
Denunciaron además que existen prácticas que consideran injustas dentro de los procesos legales, como acusaciones que activan protocolos de protección inmediatos y que, aunque posteriormente puedan ser desestimadas, provocan meses o incluso años de distanciamiento irreversible entre padres e hijos.
“Hay casos donde sólo permiten ver a los hijos una hora al mes en centros especializados. Eso no construye una relación, apenas permite un saludo”, lamentaron.
El testimonio de Enrique Reyes reflejó una realidad dolorosa: dejó de convivir con su hijo cuando este tenía 14 años, en medio de conflictos relacionados con la pensión alimenticia. Hoy, el joven está por alcanzar la mayoría de edad.
“Seguir peleando legalmente ya casi no tiene sentido; ahora dependerá de si él decide buscarme o no”, relató con resignación.
Los manifestantes reconocieron que históricamente ha existido una deuda importante en la defensa de los derechos de las mujeres, pero sostuvieron que la justicia familiar no puede seguir operando bajo prejuicios automáticos que colocan al padre en desventaja desde el inicio.
Finalmente, hicieron un llamado al Poder Judicial para revisar criterios, sancionar los casos donde se impida injustificadamente la convivencia con alguno de los progenitores y garantizar que los menores no crezcan atrapados en disputas legales donde, muchas veces, terminan siendo los principales afectados.
Redacción Reportaje Veracruzano



