Alerta RojaTuxpanVeracruz Norte

Tuxpan bajo fuego: ejecutan a taxista y la violencia exhibe el fracaso de Daniel Cortina

Tuxpan, Veracruz.— La violencia sigue ganando terreno en Tuxpan y cada nueva ejecución se convierte en una prueba más del deterioro de la seguridad pública en un municipio donde el miedo comienza a normalizarse. La noche de este sábado, un hombre fue asesinado dentro de un taxi sobre la carretera que conduce a la comunidad de Juana Moza, en un hecho que vuelve a encender las alarmas sobre la incapacidad institucional para contener la ola criminal.

La víctima fue localizada sin vida al interior del vehículo de alquiler marcado con el número económico 1402, con las puertas del conductor y del copiloto abiertas, como si la escena hubiera sido abandonada con la misma frialdad con la que se ejecutó el crimen. No hubo rescate posible. Cuando paramédicos de la Cruz Roja Mexicana arribaron al lugar, únicamente confirmaron que el hombre ya no contaba con signos vitales.

Elementos de la Policía Estatal llegaron como primeros respondientes y procedieron al acordonamiento de la zona, mientras efectivos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Marina y Policía Municipal reforzaban el perímetro. La presencia de tantas corporaciones no evitó el asesinato; llegó después, como suele ocurrir, únicamente para documentar otra muerte más en la larga lista que empieza a volverse costumbre.

Peritos criminalistas y agentes ministeriales realizaron la recolección de indicios y el levantamiento del cuerpo, que fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley. Hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre la identidad de la víctima ni sobre personas detenidas.

La pregunta inevitable vuelve a surgir: ¿qué está pasando en Tuxpan? Y más aún: ¿dónde está la estrategia de seguridad del gobierno municipal encabezado por Daniel Cortina?

Porque cuando los asesinatos ocurren a plena ruta, cuando los taxistas —uno de los sectores más expuestos y vulnerables— se convierten en blanco de la violencia, y cuando la respuesta institucional se limita al acordonamiento y la fotografía pericial, lo que queda no es tranquilidad, sino una percepción brutal de abandono.

Tuxpan no necesita discursos de control ni boletines de calma; necesita resultados. La ciudadanía observa cómo la violencia avanza mientras las autoridades parecen correr siempre detrás de los hechos, nunca delante de ellos.

Cada homicidio no solo representa una vida arrebatada, sino también una derrota del Estado. Y cuando esa derrota se repite una y otra vez, deja de ser casualidad para convertirse en evidencia de una administración rebasada.

Hoy fue un taxista ejecutado en Juana Moza. Mañana podría ser cualquier ciudadano. Esa es la verdadera dimensión del problema que enfrenta Tuxpan: no solo la violencia, sino la peligrosa costumbre de convivir con ella.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba