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Veracruz, entre silencios y miedo: aparece con vida la periodista Karen Pateyro, pero persisten las preguntas incómodas

La localización con vida de la periodista Karen Márquez Pateyro, luego de permanecer 10 días privada de la libertad en Río Blanco, no debería ser solamente motivo de alivio, sino también de profunda indignación y exigencia pública.

Karen desapareció el pasado lunes 20 de abril en el municipio de Río Blanco, en la región de las Altas Montañas de Veracruz, tras ser privada de la libertad en circunstancias que, hasta ahora, siguen envueltas en un preocupante silencio institucional. Fue hasta este jueves 30 de abril cuando se confirmó su aparición con vida y, según autoridades estatales, en buen estado de salud.

Sin embargo, la pregunta central sigue intacta: ¿cómo una periodista puede desaparecer durante diez días sin que exista hasta este momento un posicionamiento oficial claro y contundente de la Fiscalía General del Estado?

Karen Márquez Pateyro no es una figura desconocida en la región. Colaboradora y exdirectora del portal digital Radio Veracruz, ha sido ampliamente reconocida por su trabajo en la cobertura de espectáculos, eventos sociales y la vida pública local. Desde el mismo día de su desaparición, la página de Radio Veracruz dejó de publicar contenido, como si el silencio editorial también se hubiera convertido en una forma de protesta o de miedo.

Los operativos de búsqueda, de acuerdo con medios locales, se extendieron durante varios días en los alrededores de Río Blanco. Pero hasta el corte de las 10:15 de la noche de este jueves, la Fiscalía General del Estado seguía sin emitir un informe oficial detallado sobre lo ocurrido.

Ese vacío no es menor. En Veracruz, el silencio oficial suele ser tan alarmante como la propia violencia.
La desaparición de Karen se suma a una cadena de agresiones contra periodistas que siguen colocando al estado como uno de los territorios más hostiles para ejercer el oficio. El caso más reciente fue el asesinato de Carlos Castro, reportero policiaco de Poza Rica, ejecutado a balazos el pasado 8 de enero.

Carlos fue atacado por hombres armados dentro de un negocio de birria sobre la avenida 20 de Noviembre. Era director del medio Código Norte Veracruz y había colaborado también en Noreste. El crimen provocó un fuerte despliegue policiaco y militar, pero como ocurre con demasiada frecuencia, la violencia llegó más rápido que la justicia.

En Río Blanco, además, el ambiente ya estaba marcado por la sangre. Apenas cinco días antes de la desaparición de Karen, un hombre y una mujer fueron asesinados a balazos a escasos 100 metros del Hospital Regional. El ataque ocurrió en la zona de la gasolinera ubicada sobre el ramal de la autopista Orizaba-Puebla, generando una fuerte movilización de cuerpos de seguridad.

La secuencia resulta inquietante: homicidios, desapariciones, periodistas vulnerables y autoridades que tardan más en explicar que los criminales en actuar.

Hoy Karen apareció viva, y eso importa. Pero no basta con celebrar el desenlace. Hace falta saber quién la privó de la libertad, por qué ocurrió y quién responderá por ello.

Porque cuando una periodista desaparece, no sólo se secuestra a una persona: se amenaza el derecho de toda una sociedad a estar informada.

Y mientras la Fiscalía calla, Veracruz vuelve a escuchar el ruido más peligroso de todos: el de la impunidad.

Redacción Reportaje Veracruzano

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