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ENTRE PATRULLAS, GOLPES Y MIEDO: RAPERO DE ORIZABA DENUNCIA PRESUNTO ABUSO POLICIAL Y SACUDE A LA CIUDAD

La imagen de decenas de policías rodeando a un joven motociclista en una plaza comercial de Orizaba no tardó en incendiar las redes sociales. Pero detrás de los videos, las especulaciones y los comentarios divididos, emergió este lunes una versión que coloca nuevamente bajo escrutinio a la corporación policiaca municipal.

Carlos Omar Mora Orozco, rapero orizabeño de 29 años, decidió hablar públicamente tras la detención ocurrida el pasado sábado en la zona norte de la ciudad, asegurando que fue víctima de una persecución desproporcionada, agresiones físicas y actos de intimidación por parte de elementos de la Policía Municipal.

“Yo no soy delincuente. Mi único delito fue traer tatuajes, vestir diferente y andar en moto”, declaró el joven, visiblemente afectado por lo ocurrido.

De acuerdo con su testimonio, todo comenzó mientras circulaba en motocicleta rumbo a una tienda Soriana para encontrarse con su novia. A la altura de la escuela Guillaumin, escuchó patrullas acercarse y, poco después, notó que una unidad comenzó a seguirlo sin explicarle el motivo de la intervención.

El joven asegura que preguntó en repetidas ocasiones la razón de la persecución, pero nunca obtuvo una respuesta clara.

Lejos de detenerse de inmediato, explicó que intentó llegar hasta donde se encontraba su pareja por temor a quedarse solo frente a los uniformados.

Sin embargo, la situación escaló rápidamente.

“De repente ya eran muchísimas patrullas, policías en moto y oficiales rodeándome. Parecía que perseguían a un criminal peligroso”, relató.

Según su versión, al ser interceptado en una plaza comercial comenzaron los golpes.

“Me bajaron como si fuera un delincuente. Empezaron los golpes desde el primer momento”, acusó.

Carlos Omar señaló directamente al oficial identificado como César Guerra como uno de los elementos que presuntamente participaron en las agresiones. También denunció que su novia fue sometida violentamente cuando intentó intervenir para pedir que dejaran de golpearlo.

“A ella le torcieron el brazo”, sostuvo.

El rapero afirmó además que durante la detención nunca le fueron leídos sus derechos y que incluso habría sido ahorcado y golpeado dentro del operativo para obligarlo a bajar la cabeza y evitar que ciudadanos observaran lo que ocurría.

“Querían que agachara la cabeza, pero yo quería que la gente me viera porque temía por mi integridad”, expresó.

El caso tomó un giro aún más delicado luego de que denunciara lesiones físicas derivadas de la intervención policial, incluyendo presuntos golpes con un objeto metálico.

Tras permanecer retenido alrededor de tres horas, finalmente recuperó su libertad luego de pagar una multa cercana a los mil 860 pesos.

Ahora, el joven asegura haber presentado ya una queja formal ante organismos de Derechos Humanos y responsabilizó públicamente a autoridades municipales de cualquier situación que pudiera ocurrirle a él o a su familia.

“Tengo miedo, claro que tengo miedo… pero no me voy a quedar callado. Muchos jóvenes han pasado por esto y nadie habla”, manifestó.

Las declaraciones han comenzado a provocar una fuerte reacción social, particularmente entre jóvenes motociclistas, repartidores y sectores urbanos que afirman sentirse constantemente vigilados, criminalizados o acosados durante operativos recientes en Orizaba.

La polémica revive cuestionamientos incómodos: ¿hasta dónde llega la prevención del delito y dónde comienza el abuso de autoridad? ¿Existe discriminación contra jóvenes por su apariencia física, tatuajes o forma de vestir? ¿Se están ejecutando operativos bajo protocolos legales o mediante prácticas intimidatorias?

Hasta el cierre de esta edición, ni el Ayuntamiento de Orizaba ni la Policía Municipal habían emitido una postura oficial respecto a las acusaciones hechas por el joven artista urbano.

Mientras el silencio institucional persiste, el caso continúa creciendo en la conversación pública y amenaza con convertirse en un nuevo foco de presión social sobre la actuación policiaca en la ciudad.

Redacción Reportaje Veracruzano

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