350 MIL PESOS POR LA JUSTICIA: EL CRIMEN DE AVISACK DOUGLAS SIGUE PERSIGUIENDO A VERACRUZ

La recompensa anunciada por la Fiscalía revive una pregunta incómoda: ¿por qué el asesinato de una periodista necesitó convertirse en símbolo para acelerar respuestas?
Veracruz vuelve a mirar de frente una herida que nunca terminó de cerrar. A más de un año del asesinato de la periodista y fotógrafa Avisack Douglas Coronado, la Fiscalía General del Estado anunció una recompensa de hasta 350 mil pesos para quien proporcione información que permita localizar y capturar a dos hombres señalados como presuntos responsables del crimen que estremeció al sur de la entidad y golpeó nuevamente a un gremio acostumbrado a trabajar entre amenazas, miedo e incertidumbre.
Mediante los acuerdos 52/2026 y 53/2026 publicados en la Gaceta Oficial del Estado, la autoridad ministerial formalizó la recompensa contra Rubén Ayala Fernández y Eric Raymundo Ramos Gallardo, quienes cuentan con órdenes de aprehensión vigentes por delitos como homicidio doloso calificado, lesiones dolosas calificadas y homicidio doloso en grado de tentativa.
Pero detrás del anuncio institucional permanece una realidad incómoda: la justicia sigue teniendo precio.
El expediente ISL/DXIX/F3/167/2025 y el proceso penal 41/2025 documentan uno de los episodios más violentos registrados durante el proceso electoral municipal de 2025. El 20 de mayo de aquel año, hombres armados irrumpieron y atacaron la casa de campaña de la entonces candidata de Movimiento Ciudadano en Juan Rodríguez Clara.
En medio de las detonaciones quedó atrapada una mujer que hacía aquello que hizo durante más de dos décadas: trabajar.
Avisack Douglas no estaba armada. No participaba en disputas políticas. No encabezaba grupos criminales. Estaba haciendo periodismo.
Las balas terminaron alcanzando a la fotógrafa, quien fallecería horas más tarde mientras médicos intentaban salvarle la vida.
Su muerte provocó indignación, discursos oficiales, exigencias de justicia, posicionamientos y promesas.
Hoy, la recompensa oficial abre nuevas preguntas.
¿Por qué después de un crimen que conmocionó a Veracruz todavía se necesita ofrecer dinero para localizar a quienes son buscados por las autoridades?
¿Cuántos expedientes de periodistas asesinados permanecen atrapados entre burocracia, lentitud institucional y desgaste mediático?
¿Y cuántas veces más tendrá que repetirse la historia antes de que ejercer el periodismo deje de parecer una actividad de alto riesgo?
La Fiscalía sostiene que la medida busca acelerar la captura de los señalados y esclarecer completamente el crimen. Sin embargo, para buena parte del gremio periodístico, la verdadera deuda continúa siendo otra: demostrar que matar periodistas en Veracruz no puede seguir convirtiéndose en estadística.
Porque cuando asesinan a quien documenta la realidad, también intentan asesinar la memoria.
Y Veracruz ya acumula demasiadas memorias pendientes.
Redacción Reportaje Veracruzano



