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DEL PALACIO A LA CALLE: EL DESGASTE DE JORGE ALANÍS ESTALLA ENTRE RECLAMOS, ACUSACIONES DE IMPOSICIÓN Y OBRAS SIN CONSENSO

Escolín y Los Naranjos lanzan el mismo mensaje al Ayuntamiento: la paciencia social comienza a agotarse

Coatzintla vive días incómodos para el poder municipal. Lo que parecían asuntos administrativos o simples reuniones vecinales terminaron convirtiéndose en termómetros políticos de una creciente inconformidad ciudadana que apunta directamente hacia la administración del alcalde Jorge Alanís.

Primero fue Escolín de Olarte. Ahí, una reunión que se perfilaba como un encuentro de rutina derivó en una cadena de reclamos abiertos contra lo que habitantes calificaron como intentos de intervenir en decisiones que históricamente corresponden a la propia comunidad.

Frente al presidente municipal, pobladores cuestionaron presuntos intentos de influir en la integración de organismos relacionados con el agua potable, infraestructura comunitaria e incluso mecanismos locales de seguridad, situación que generó molestia entre los asistentes, quienes defendieron el derecho de la comunidad a decidir sobre sus propios asuntos internos.

El momento más tenso llegó cuando voces de la comunidad recordaron que los pueblos indígenas cuentan con garantías constitucionales para preservar sus formas de organización y elegir a sus autoridades comunitarias, en una clara advertencia política y social: las decisiones tomadas desde el escritorio municipal ya no serán aceptadas automáticamente en las comunidades rurales.

La presencia de elementos de seguridad acompañando al alcalde tampoco pasó inadvertida. Algunos asistentes cuestionaron el despliegue, señalando que mientras las autoridades acuden protegidas a reuniones públicas, diversos sectores del municipio continúan demandando mayor vigilancia y atención en materia de seguridad.

A ello se sumó el descontento por el incremento en las cuotas relacionadas con el servicio de agua potable, un ajuste que, aunque fue reducido respecto a la propuesta inicial denunciada por vecinos, sigue siendo considerado excesivo por numerosas familias.

Pero el malestar no terminó en Escolín.

Horas después, en el fraccionamiento Los Naranjos, vecinos salieron a manifestarse por una obra pública que, aseguran, comenzó sin información suficiente ni socialización previa con quienes ahora padecen cierres, afectaciones a la movilidad y dificultades para acceder a viviendas y comercios.

Los inconformes denunciaron desconocer los alcances técnicos y beneficios del proyecto, mientras crece la preocupación por la posible desaparición del tradicional parador Callejas, utilizado diariamente por estudiantes, trabajadores y adultos mayores.

La protesta alcanzó incluso un nivel simbólico cuando manifestantes decidieron cubrir la imagen de la Virgen de las Peregrinaciones ubicada en el sitio, al considerar que el espacio enfrenta riesgos derivados de la intervención urbana.

Los vecinos insistieron en que su movilización carece de motivaciones partidistas y responde únicamente a la exigencia de información, diálogo y transparencia.

Más allá de las particularidades de cada conflicto, ambos episodios parecen compartir un mismo denominador: una percepción ciudadana de distancia entre el gobierno municipal y las comunidades que dice representar.

Para cualquier administración, las obras pueden generar molestias temporales y las decisiones públicas inevitablemente producen desacuerdos. Sin embargo, cuando distintos sectores comienzan a coincidir en reclamos sobre falta de consulta, escasa comunicación y decisiones percibidas como unilaterales, el problema deja de ser exclusivamente administrativo y se convierte en político.

El mensaje que emergió tanto en Escolín como en Los Naranjos fue contundente: una parte de la ciudadanía exige ser escuchada antes de que las decisiones estén tomadas y las máquinas ya se encuentren trabajando.

La gran incógnita ahora no es si existe inconformidad social en Coatzintla; esa quedó exhibida públicamente. La pregunta es si el gobierno municipal optará por abrir espacios reales de diálogo o si continuará apostando a que el desgaste ciudadano termine por agotarse antes que la paciencia de las comunidades.

Redacción Reportaje Veracruzano

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