Columna de opiniónVeracruz

Entre amenazas en redes y votos silenciosos

Mientras la alcaldesa de Boca del Río, Maryjose Gamboa, concentra reflectores con publicaciones en redes sociales advirtiendo a propietarios de lotes baldíos, un asunto de mucho mayor calado político pasó prácticamente inadvertido para la opinión pública.

En sesión de Cabildo se aprobó flexibilizar los requisitos para la designación del titular del Órgano Interno de Control, abriendo la puerta a que la persona propuesta ya no tenga necesariamente vínculos con Veracruz. La decisión representa un cambio político de fondo, pues amplía el margen para que el Gobierno del Estado impulse un perfil de su confianza.

Lo verdaderamente llamativo no fue únicamente el contenido del acuerdo, sino la conformación de la votación.

Los regidores del PAN y de Morena coincidieron en respaldar la modificación. La única oposición provino de la regidora de Movimiento Ciudadano, Marysol Reynier, mientras una integrante del propio PAN decidió abstenerse.

Esa fotografía política deja más preguntas que respuestas.

Durante años, el discurso del panismo boqueño se construyó sobre una narrativa de confrontación permanente con los gobiernos emanados de Morena. Sin embargo, cuando llegó el momento de votar un asunto que podría fortalecer la capacidad de influencia del Ejecutivo estatal sobre un órgano de control municipal, las diferencias parecieron desaparecer.

¿Por qué?

¿Por qué el bloque panista decidió acompañar una decisión que beneficia políticamente a la administración estatal?

¿Por qué el principal discurso de oposición desaparece justo cuando se trata de una votación institucional relevante?

En política no sólo hablan los discursos. También hablan los votos. Y, muchas veces, hablan más fuerte.

Resulta inevitable preguntarse si detrás de esta coincidencia existe una nueva etapa de negociación política entre actores que públicamente se presentan como adversarios.

Los ciudadanos merecen conocer las razones de un cambio tan significativo y las explicaciones de quienes lo respaldaron. Porque cuando las posiciones públicas y las decisiones oficiales parecen ir en sentidos distintos, la transparencia deja de ser un discurso y se convierte en una obligación.

¿Estamos frente a un simple acuerdo administrativo o ante una nueva reconfiguración de alianzas políticas en Veracruz?

Esa respuesta la tienen quienes levantaron la mano en el Cabildo.

Y tarde o temprano tendrán que explicarla.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba