Ajedrez PolíticoAlerta RojaCorrupciónPapantlaVeracruz Norte

“NADIE ME HACE NADA”: LA FRASE QUE DESTAPÓ EL ABISMO ENTRE EL CARGO Y LA LEY EN PAPANTLA

Flor Rodríguez Lara, regidora de Morena, llega al accidente de sus familiares y convierte un hecho de tránsito en una lección de privilegio a cielo abierto.

Papantla, Veracruz.— En la carretera Cazones de Herrera-Poza Rica, a la altura del fraccionamiento Tajín, dos jóvenes circulaban en sentido contrario a bordo de una motocicleta sin placas y sin casco. El accidente era cuestión de tiempo. Lo que nadie anticipaba era la escena que vendría después.

Según testigos, la regidora Flor Rodríguez Lara arribó al lugar y pronunció una frase que ya circula como símbolo de algo más profundo que un simple desliz:

“¡Soy regidora y nadie me hace nada!”

No fue un comentario aislado. Los señalamientos indican que intentó impedir que sus familiares —presuntamente involucrados de manera directa— enfrentaran las consecuencias del percance. Discutió con los paramédicos de Cruz Ámbar, pidió que bajaran a los heridos de la ambulancia y rechazó que fueran trasladados a “cualquier hospitalucho”. El mensaje, según quienes lo presenciaron, era inequívoco: el cargo debía prevalecer sobre el protocolo, sobre la seguridad vial y sobre la autoridad de quienes prestan el servicio de emergencia.

La gravedad no radica solo en la imprudencia previa —sentido contrario, ausencia de placas y de casco—, sino en la reacción posterior de una autoridad electa. En lugar de exigir responsabilidad, la regidora, de acuerdo con las versiones, buscó blindar. En lugar de facilitar la atención médica, la condicionó. En lugar de dar ejemplo, exhibió privilegio.

¿Qué representa un cargo público cuando se utiliza para intentar detener el curso natural de un procedimiento de emergencia? ¿Qué mensaje se envía a la ciudadanía cuando una funcionaria recuerda su posición no para servir, sino para proteger? ¿Hasta qué punto el poder local en Veracruz sigue operando bajo la lógica del “nadie me hace nada”?

Los hechos, tal como los describen los testigos, son concretos: el accidente ocurrió, la regidora llegó, la frase se escuchó, la discusión con los paramédicos sucedió y se intentó modificar el traslado de los heridos. Nada de esto ocurrió en la sombra. Todo transcurrió a la vista de quienes transitaban esa carretera.

Flor Rodríguez Lara no enfrenta únicamente el cuestionamiento por el comportamiento de sus familiares. Enfrenta el peso de su propia conducta: la de una regidora que, según las versiones, eligió el escudo del cargo por encima de la responsabilidad pública. En Papantla, esa decisión ya no es solo un episodio aislado. Es una herida que obliga a preguntar, con toda crudeza, para quién rige realmente la ley.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba