¿DÓNDE ESTÁN LOS 219 MILLONES QUE SE LLEVÓ EL PULPO?

Remes reaparece sonriente en Coatzintla mientras Poza Rica sigue pagando su saqueo y el ORFIS guarda un silencio cómplice
Poza Rica / Coatzintla, Ver., 3 de agosto de 2026.
Fernando Luis “El Pulpo” Remes Garza volvió a mostrar la cara. No para rendir cuentas. No para explicar qué pasó con los cientos de millones que, según auditorías y reportajes de investigación, se esfumaron de las arcas de Poza Rica durante su gobierno. Volvió para posar, sonreír y recibir aplausos en la inauguración de un campo de béisbol privado en Coatzintla, rodeado de diputados, sindicalistas y políticos que parecen no tener memoria ni vergüenza.
Allí estaba el hombre que dejó a Poza Rica con drenajes colapsados, basura acumulada, inundaciones recurrentes y un muro de contención del río Cazones que nunca se terminó… después de haber erogado más de 14 millones de pesos. El mismo que, en cabildo y frente a cámaras, soltó aquella frase que debería haberlo llevado directo a la Fiscalía: “Se lo fregaron… ni modo, me están grabando, que me metan a la cárcel”. Nadie lo metió. Nadie lo investigó a fondo. Y ahora reaparece como si nada hubiera pasado.

Los números no mienten, aunque las autoridades sí callen. El ORFIS detectó un presunto daño patrimonial de más de 25 millones de pesos solo en la Cuenta Pública 2024. Reportajes de investigación y hallazgos preliminares de la Auditoría Superior de la Federación y del propio ORFIS elevan las anomalías de su administración a más de 219 millones de pesos. Ciclovía de 18 millones convertida en fracaso, pagos millonarios a empresas como Discricar, contratos opacos, vehículos, obras fantasma. ¿Dónde está ese dinero? ¿En qué bolsillo, en qué cuenta, en qué “viaje a Europa” terminó?

Mientras tanto, el Órgano de Fiscalización Superior del Estado, encabezado por Delia González Cobos —quien en público dice que “el daño patrimonial no debe quedar impune”—, mantiene un silencio ensordecedor. Ni una sanción contundente, ni un procedimiento penal visible, ni un solo exfuncionario de alto nivel enfrentando la justicia. Peor aún: varios de los colaboradores de Remes siguen instalados en el actual gobierno municipal. La impunidad no solo se tolera. Se protege.
Y no es solo Remes. En el mismo acto de Coatzintla apareció la diputada local Laura Mejía, junto a dirigentes sindicales y políticos de siempre. La foto es elocuente: el exalcalde señalado por saqueo compartiendo tarima y primera bola con quienes hoy ostentan poder. Como si el deporte y la “buena voluntad ciudadana” sirvieran de lavado de imagen. Como si el pueblo tuviera que olvidar que mientras unos inauguraban campos con recursos privados, Poza Rica se ahogaba en sus propias cloacas y en la corrupción de sus gobernantes.

La actual alcaldesa Adanely Rodríguez intenta, con programas de puertas abiertas y trabajos de desazolve, empezar a reparar lo que se rompió. Pero ninguna rehabilitación de drenaje borra el hecho de que el dinero público se esfumó y que los responsables caminan libres, posan para la foto y siguen siendo recibidos como si fueran dignos de respeto.
La pregunta sigue en el aire, cada vez más incómoda, cada vez más urgente:
¿Dónde están los 219 millones, Pulpo?
¿Quién los protege?
¿Hasta cuándo el ORFIS y la Fiscalía van a seguir mirando hacia otro lado?
Poza Rica no necesita más campos de béisbol inaugurados por los mismos de siempre. Necesita que alguien, de una vez por todas, responda por el saqueo. Porque mientras Remes sonríe en Coatzintla, el pueblo sigue pagando la factura de su gobierno. Y esa factura, señores, no se liquida con una primera bola ni con un discurso de “sociedad organizada”. Se liquida con cárcel, con reintegros y con justicia.
Redacción Reportaje Veracruzano



