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Conagua le pone freno a alcoholera tras mortandad de peces en Cosamaloapan

La autoridad suspendió permisos de descarga de aguas residuales y aplicó sanciones económicas por irregularidades administrativas e incumplimientos técnicos; análisis detectaron coincidencias entre componentes hallados en depósitos de la empresa y los encontrados en cuerpos de agua de la región.

COSAMALOAPAN, VER.— La emergencia ambiental que encendió las alarmas en la cuenca de Cosamaloapan ya tiene una primera consecuencia para una empresa privada: la Comisión Nacional del Agua (Conagua) determinó suspender sus permisos de descarga de aguas residuales y aplicar sanciones económicas luego de detectar faltas administrativas e incumplimientos técnicos relacionados con las autorizaciones bajo las cuales operaba.

La medida ocurre después de la mortandad de peces registrada durante junio en distintos cuerpos de agua de la región, fenómeno que movilizó a autoridades, pescadores y comunidades ante el temor de una afectación de mayores dimensiones al ecosistema.

Sin embargo, la propia Conagua puso un límite a cualquier conclusión anticipada: la autoridad no afirma que las actividades de la empresa hayan sido la causa directa de la mortandad de peces.

Lo que sí encontró, de acuerdo con los análisis realizados, es un elemento que mantiene bajo escrutinio a la compañía: existe una relación entre componentes identificados en depósitos de la alcoholera y aquellos encontrados posteriormente en canales y lagunas de la zona.

Según la dependencia federal, dichos componentes pueden generar condiciones de falta de oxígeno en el sistema lagunar, situación capaz de poner en riesgo a los peces y al resto del ecosistema.

La consecuencia inmediata es contundente: mientras permanezcan vigentes las medidas impuestas por Conagua, la empresa no podrá realizar actividades que generen nuevas descargas de vinazas en predios agrícolas o cuerpos de agua de la región.

La emergencia abrió una investigación ambiental

Desde que se reportó la contingencia, el Organismo de Cuenca Golfo Centro desplegó brigadas técnicas para realizar recorridos, tomar muestras, monitorear la calidad del agua y ejecutar labores de saneamiento y mitigación en ríos, lagunas y canales.

Uno de los primeros operativos se realizó desde la localidad de La Laja hacia la laguna María Lizamba. En ese recorrido se efectuó la toma de muestras y se aplicaron neutralizantes a lo largo de aproximadamente 480 metros de ribera de la laguna La Miel.

Las labores de limpieza y mitigación también alcanzaron las localidades de La Miel y El Camarón, consideradas entre las zonas con mayores afectaciones.

En el río Camarón, personal técnico realizó un recorrido acuático de aproximadamente 2.5 kilómetros por ambas márgenes. Aunque se localizaron mínimos focos que fueron atendidos de inmediato, integrantes de la Cooperativa de Pescadores Río Camarón señalaron que las evidencias de mortandad ya no eran visibles, debido a que la corriente había arrastrado los restos.

La vigilancia, no obstante, se extendió mucho más allá del punto inicial de la contingencia.

En Alvarado se realizaron reuniones y recorridos en Punta de Limón y Costa de San Juan, donde fueron localizados peces muertos en un brazo del río Limón, dentro de una zona de manglar considerada de alta importancia ecológica. Allí también se aplicaron neutralizantes.

En Costa de San Juan, autoridades municipales y habitantes expresaron su preocupación por las posibles consecuencias ambientales, sociales y económicas del episodio, particularmente por el impacto que una alteración del ecosistema podría representar para las comunidades cuya economía depende de la pesca.

La vigilancia alcanzó otros municipios

Las brigadas de Conagua también llegaron a Amado Nervo, donde realizaron una reunión informativa y un recorrido de aproximadamente 10 kilómetros sobre el río Acula. En ese punto se identificó una mortandad mínima correspondiente a ejemplares de talla pequeña.

En El Obispo, municipio de Ignacio de la Llave, continuaron las acciones de saneamiento mediante medidas de urgente aplicación para estabilizar la calidad del agua en un tramo de aproximadamente mil 200 metros de la margen izquierda del río Limón.

La vigilancia llegó incluso hasta la presa Camelpo, en Tierra Blanca, donde se tomaron nuevas muestras para evaluar la calidad del agua procedente del río Blanco y descartar posibles fuentes de contaminación que pudieran representar una amenaza para el sistema lagunar.

Conagua también desplegó nuevos operativos en siete puntos estratégicos: cuatro en La Laja —río Coapa, arroyo Hondo, laguna del Rincón y río Chino— y tres en la zona de Nopaltepec, incluyendo una compuerta, el puente La Ica y un punto localizado aguas abajo.

El expediente ambiental sigue abierto

La suspensión de los permisos y las sanciones económicas representan hasta ahora una de las acciones más relevantes derivadas de la contingencia ambiental.

Pero la propia postura de Conagua evita convertir una coincidencia técnica en una sentencia definitiva: la dependencia no establece que la alcoholera sea responsable de la mortandad de peces.

El dato que sí permanece sobre la mesa es que los análisis encontraron componentes relacionados entre los depósitos de la empresa y los cuerpos de agua afectados, además de condiciones capaces de provocar una disminución del oxígeno disponible para la fauna acuática.

En una región donde la pesca representa una fuente de ingresos y alimentación para numerosas familias, el episodio coloca nuevamente bajo la lupa la vigilancia de las descargas industriales y agrícolas y la capacidad de las autoridades para detectar oportunamente cualquier alteración de los ecosistemas.

Conagua informó que mantendrá las acciones de vigilancia, monitoreo, saneamiento y protección ambiental en coordinación con autoridades municipales, estatales, federales y las propias comunidades.

El mensaje de la dependencia es claro: la protección del agua deberá sustentarse en evidencia técnica y no en especulaciones, pero tampoco puede esperar a que una emergencia ambiental alcance dimensiones irreversibles.

La investigación y las medidas impuestas a la empresa constituyen, por ahora, el primer capítulo de un caso que dejó peces muertos, comunidades preocupadas y una pregunta todavía abierta: ¿qué ocurrió realmente en el sistema lagunar de la cuenca de Cosamaloapan y qué responsabilidades, además de las administrativas ya determinadas, podrían derivarse de ello?

Redacción Reportaje Veracruzano

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