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Poza Rica vuelve a poner a prueba su seguridad: levantan a reportero tras ataque armado y policías quedan varados entre ponchallantas

La ciudad despertó bajo un fuerte operativo. Eli Martínez permanece desaparecido; otro comunicador logró escapar y su identidad se mantiene bajo reserva

Poza Rica, Ver.— Las balas volvieron a irrumpir en la noche de Poza Rica. Esta vez, el blanco habría sido un grupo de periodistas.

A las 21:45 horas de este lunes 24 de agosto, la tranquilidad de la colonia Cazones se quebró entre detonaciones, motocicletas, una persecución, ponchallantas, patrullas averiadas y un reportero del que, hasta las primeras horas de este martes, no se tenía conocimiento de su paradero.

Su nombre es Eli Martínez.

De acuerdo con los primeros datos recabados por Reportaje Veracruzano, Eli se encontraba acompañado de otro reportero —cuya identidad se mantiene bajo reserva por razones de seguridad— en las inmediaciones de Palantojo Snacks, ubicado en la calle 2 y avenida 20 de Noviembre.

Ambos estaban afuera del establecimiento, junto a sus motocicletas, cuando sujetos armados, presuntamente a bordo de motocicletas, irrumpieron en la zona.

Después llegaron las detonaciones.

Los dos comunicadores corrieron.

Uno logró escapar.

El otro desapareció.

UNA CALLE MÁS ADELANTE

La información recabada señala que Eli Martínez habría sido interceptado durante la huida.

Testigos refieren que, una calle más adelante, sujetos armados presuntamente lo obligaron a subir a un vehículo.

Desde entonces, el contacto con el periodista se perdió.

El segundo comunicador logró ponerse a salvo y actualmente permanece con identidad protegida.

La escena dejó de ser, en cuestión de minutos, una agresión aislada.

Se convirtió en un operativo de búsqueda.

Y Poza Rica volvió a quedar atrapada entre el estruendo de las armas y las preguntas sin respuesta.

LA PERSECUCIÓN Y LOS PONCHALLANTAS

Elementos de la Policía Municipal respondieron al llamado de emergencia e iniciaron la búsqueda de los presuntos agresores.

La persecución se extendió sobre la avenida 20 de Noviembre.

Pero los sujetos que escapaban habrían utilizado una táctica para frenar a las unidades policiales: arrojaron ponchallantas sobre la vialidad.

El resultado fue un caos.

Entre las calles 20 y 22, una patrulla municipal resultó afectada y se registró un choque múltiple en el que estuvieron involucrados una unidad particular, una camioneta perteneciente a Pemex y la patrulla de la Policía Municipal.

Mientras la unidad oficial quedaba dañada sobre la avenida, los agresores consiguieron ganar distancia.

La persecución se convirtió en búsqueda.

Y la búsqueda, hasta ahora, no ha terminado.

MARINA, EJÉRCITO, ESTATAL Y MUNICIPAL: LA CIUDAD EN ALERTA

La respuesta posterior fue de gran escala.

Policías municipales y estatales, además de elementos de la Secretaría de Marina y del Ejército Mexicano, desplegaron un operativo en la colonia Cazones y sectores cercanos.

Las calles fueron acordonadas.

Los accesos comenzaron a ser vigilados.

Unidades oficiales recorrieron distintos puntos.

Agentes ministeriales y personal de Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado arribaron para procesar la escena y recabar indicios relacionados con las detonaciones, la persecución y la presunta privación de la libertad.

La investigación apenas comienza.

Pero hay una realidad que ya no puede maquillarse:

un periodista desapareció después de un ataque armado en una ciudad donde ser reportero se ha convertido en una actividad de riesgo.


UNA CIUDAD CON HERIDAS ABIERTAS

El caso de Eli Martínez no aparece en un vacío.

Ocurre en Poza Rica.

La misma ciudad donde este año fueron asesinados Carlos Leonardo Ramírez Castro y Luis Ángel López Valdez.

Carlos Castro fue ejecutado el 8 de enero de 2026.

Luis Ángel López Valdez fue asesinado el 11 de junio de 2026.

Dos comunicadores muertos.

Cinco meses de diferencia.

Y ahora, otro reportero desaparecido tras un ataque armado.

La pregunta es inevitable:

¿Qué está pasando en Poza Rica?

Hasta la información pública disponible, los homicidios de Castro y López Valdez no han derivado en responsables detenidos y presentados públicamente por esos crímenes.

Son expedientes que continúan siendo una herida abierta.

Y mientras esas investigaciones siguen sin una respuesta definitiva, otro comunicador desaparece.

LOS OTROS NOMBRES

La memoria periodística de Poza Rica también tiene otros nombres.

Manuel Torres González, asesinado en 2016.

Armando Arrieta Granados, atacado a balazos en 2017 y sobreviviente de aquel atentado.

Ahora se suma el caso de Eli Martínez, cuya localización concentra esta madrugada la atención de las autoridades y del gremio periodístico.

No son estadísticas.

Son periodistas.

Son familias.

Son colegas.

Y son casos que obligan a preguntar si las estrategias de prevención y protección realmente están funcionando.


LA PRIORIDAD: ENCONTRARLO CON VIDA

La exigencia esta madrugada no admite discursos.

Ni comunicados tardíos.

Ni cifras de patrullajes.

Eli Martínez debe ser localizado con vida.

Cada minuto que pasa sin información sobre su paradero aumenta la preocupación.

Poza Rica amanecerá este martes con un fuerte despliegue de seguridad, una investigación abierta y un periodista desaparecido.

Las corporaciones tienen ahora una responsabilidad enorme.

Encontrarlo.

Y después, responder las preguntas que inevitablemente vendrán.

¿Quiénes fueron?

¿Por qué atacaron a los reporteros?

¿Por qué Eli Martínez?

Y, sobre todo:

¿Cuándo dejarán de acumularse nombres de periodistas en las listas de víctimas mientras la justicia sigue llegando tarde?

Redacción Reportaje Veracruzano

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