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IMSS-Bienestar, otra vez bajo la lupa: trabajadores acusan salarios retenidos, órdenes ignoradas y puertas cerradas al diálogo

Más de 4 mil trabajadores de base y eventuales estarían afectados; sindicalistas denuncian pagos detenidos hasta por 10 meses y reclaman respuestas a la coordinación estatal que encabeza Roberto Ramos Alor

Xalapa, Ver. — El conflicto laboral vuelve a tocar las puertas del sector salud de Veracruz y esta vez coloca en el centro de los reclamos a la coordinación estatal del IMSS-Bienestar, encabezada por Roberto Ramos Alor.

Integrantes del sindicato Fuerza Independiente de Trabajadores de la Salud (FINTRA) se manifestaron este jueves para denunciar lo que calificaron como una cadena de irregularidades administrativas, falta de atención y presuntas violaciones a los derechos laborales que, aseguran, alcanza a más de 4 mil trabajadores de base y eventuales en la entidad.

La protesta no fue únicamente por mejores condiciones laborales. El reclamo central apunta a algo más elemental: que las autoridades escuchen, respondan y cumplan las determinaciones emitidas desde la estructura federal del propio IMSS-Bienestar.

Claudio Vidal Ameca, delegado general estatal de FINTRA, sostuvo que entre los trabajadores afectados se encuentran alrededor de 3 mil 500 empleados que fueron transitados al IMSS-Bienestar, además de quienes posteriormente ingresaron mediante convocatorias.

Y ahí comienza el problema que el sindicato exige explicar.

De acuerdo con el dirigente, existen trabajadores que llevan más de 10 meses sin recibir salario, presuntamente debido a irregularidades administrativas relacionadas con la coordinación estatal.

Una situación que, de confirmarse, no sería un simple tropiezo burocrático: significaría que empleados encargados de sostener la atención sanitaria han permanecido durante meses sin cobrar por su trabajo.

“Tenemos trabajadores que causaron paro de pago por irregularidades en el trabajo de la coordinación y que no han recibido por más de 10 meses su salario”, denunció Vidal Ameca.

Pero el sindicato también cuestionó que decisiones autorizadas desde el ámbito federal aparentemente no estarían siendo ejecutadas a nivel estatal.

Como ejemplo, señaló casos de trabajadores a quienes el IMSS-Bienestar federal habría autorizado cambios de turno, pero que, según la organización sindical, continúan sin recibir la resolución correspondiente por parte de la coordinación estatal.

La pregunta inevitable es quién está frenando las decisiones: la Federación o la estructura estatal.

Porque si existen oficios y circulares emitidos desde el nivel federal y éstos no se cumplen en Veracruz, el problema deja de ser exclusivamente sindical y se convierte en una cuestión de funcionamiento institucional.

FINTRA exigió precisamente que las disposiciones federales sean respetadas y aplicadas, además de establecer mecanismos efectivos de comunicación con la representación laboral.

Y es ahí donde aparece otro de los reclamos más severos.

Según el sindicato, los canales de diálogo que anteriormente permitían atender las diferencias se habrían debilitado después de los cambios registrados en los últimos meses dentro de la estructura directiva.

Vidal Ameca afirmó que los representantes sindicales han buscado comunicación mediante los enlaces establecidos, pero aseguró que sus mensajes no reciben respuesta.

“Lamentablemente no responden los mensajes, ignoran los mensajes”, sostuvo.

El señalamiento plantea otro cuestionamiento incómodo: ¿qué tan funcional puede ser una institución sanitaria cuando sus autoridades y trabajadores ni siquiera consiguen mantener abiertos los canales básicos de comunicación laboral?

Y el problema no termina en las oficinas.

El dirigente sindical reconoció que también existen diferencias en el abasto de insumos entre las unidades médicas del estado. Aunque señaló que las necesidades varían de un centro de salud u hospital a otro, admitió que la carencia de materiales termina repercutiendo directamente en el trabajo del personal.

La explicación es sencilla: sin insumos suficientes, el personal médico y de enfermería ve limitado el alcance de su labor y, finalmente, quienes resienten las consecuencias son los pacientes.

Por ello, la protesta coloca sobre la mesa una serie de interrogantes que ahora deberán responder las autoridades competentes:

¿Por qué habría trabajadores con meses de salarios pendientes?

¿Qué ocurre con las autorizaciones emitidas por el nivel federal que, según el sindicato, no se ejecutan en Veracruz?

¿Quién es responsable de destrabar esos expedientes?

¿Por qué se rompieron los canales de comunicación con la representación laboral?

Y, sobre todo, ¿qué mecanismos existen para garantizar que los problemas administrativos no terminen convirtiéndose en afectaciones para quienes trabajan y para quienes acuden a recibir atención médica?

Tras la movilización se anunció una mesa de negociación programada para las 11:00 horas en las instalaciones de la coordinación estatal.

A ella acudió el secretario general nacional de FINTRA, acompañado por autoridades federales y estatales del IMSS-Bienestar, con la intención de buscar respuestas formales a las demandas.

La mesa representa una oportunidad para que el conflicto abandone el terreno de las acusaciones y entre al de las respuestas documentadas.

Porque si las denuncias son infundadas, corresponde aclararlo con expedientes, cifras y resoluciones.

Pero si existen trabajadores sin cobrar durante meses, órdenes federales sin ejecutar y canales institucionales cerrados, la pregunta ya no sería por qué protestan los trabajadores, sino por qué tuvo que llegar la protesta para que alguien los escuchara.

Redacción Reportaje Veracruzano

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