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Morena no puede con la inseguridad en Tuxpan: Pozos no hizo nada, Fomperoza se hundió y Daniel Cortina solo alardea mientras los cuerpos se acumulan

La segunda oleada de violencia exhibe el fracaso total del poder político y el falso “blindaje” del puerto

En Tuxpan la violencia no explotó de un día para otro. Se incubó, se toleró y se dejó crecer. La llamada segunda oleada de ejecuciones, que comenzó en octubre pasado, llegó después de una aparente “calma” que solo sirvió como tregua temporal en la guerra que facciones del crimen organizado mantienen en el norte de Veracruz.

Esa pausa no fue resultado de una estrategia de seguridad, sino de una laminación momentánea del conflicto criminal. El gobierno municipal jamás recuperó el control. Y cuando la violencia regresó, lo hizo con mayor crudeza.

José Manuel Pozos Castro: el origen de la omisión

Durante el gobierno de José Manuel Pozos Castro, entonces alcalde de Tuxpan por Morena y hoy subsecretario de Gobierno estatal, no se implementó ninguna política efectiva para frenar al crimen. Por el contrario, su administración acumuló anomalías, señalamientos y opacidad, mientras la inseguridad se normalizaba.

Pozos no fortaleció a la policía, no contuvo los giros criminales y no devolvió la tranquilidad al municipio. Su salida del ayuntamiento no resolvió el problema: lo dejó sembrado. Hoy, desde un cargo estatal, guarda silencio frente a la violencia que estalló en el territorio que gobernó.

Fomperoza: un interinato que agravó el desastre

Con la llegada del alcalde interino Jesús Fomperoza Torres, la situación no solo no mejoró: empeoró.
Mientras Tuxpan entraba en una nueva espiral de ejecuciones, el gobierno municipal se paralizó.

A Fomperoza no le importó la seguridad, ni la prevención del delito. Las críticas ciudadanas lo señalan por priorizar el control de recursos, presuntas irregularidades financieras y acomodos internos, mientras la violencia avanzaba sin resistencia. Tuxpan quedó a la deriva.

La cronología de la sangre

Los hechos recientes documentados son contundentes:

  • 16 de octubre: una persona ejecutada en la colonia Rodríguez Cano.
  • 3 de noviembre: ejecución en el fraccionamiento Cabo Rojo.
  • 15 de noviembre: un hombre asesinado en calles General Arteaga y Cuitláhuac, en pleno centro de Tuxpan.
  • 20 de noviembre: un sujeto ejecutado en la colonia Heroico Veracruz; ese mismo día, otro ataque armado en el acceso al Puerto Pesquero.
  • 22 de noviembre: ejecutan a Francisco Espinoza, presunto trabajador de la CFE, en el estacionamiento de la escuela Manuel C. Tello.
  • 26 de noviembre: ataque armado en Infonavit Tulipanes, entre Dalia y Geranio.
  • 28 de noviembre: dos hombres tiroteados en la calle Tula, fraccionamiento Petrópolis.
  • 9 de diciembre: ejecutan a Juan Alberto “N”, de 49 años, presunto prestamista, en la colonia Escudero.

Ocho episodios violentos en menos de dos meses.
Una ciudad sitiada. Un gobierno rebasado.

Daniel Cortina: aún no gobierna, pero no convence

Daniel Cortina Martínez es alcalde electo, aún no entra en funciones y no se le atribuyen los hechos de sangre ocurridos hasta ahora. Eso debe decirse con claridad.

Sin embargo, también es legítimo advertir que no existen señales reales de que vaya a revertir la crisis. Su cercanía con el grupo político de José Manuel Pozos Castro, los señalamientos públicos que arrastra y su discurso triunfalista contrastan con una ciudad en llamas.

Hoy promete “tomar cartas en el asunto”.
Pero en Tuxpan las promesas ya no alcanzan. El temor ciudadano es claro: que solo esté alardeando mientras hereda un municipio desbordado.

El dato más grave: Marina y Ejército… sin resultados

Tuxpan cuenta con bases de la Secretaría de Marina y de la Sedena. Aun así, la violencia continúa.
Esto exhibe un fracaso mayúsculo: el blindaje del puerto no existe en los hechos.

O la estrategia es ineficaz,
o la omisión se volvió regla.

En ambos casos, el resultado es el mismo: impunidad y miedo.

Conclusión

Morena no pudo con la inseguridad en Tuxpan.
No pudo José Manuel Pozos Castro.
No pudo Jesús Fomperoza.
Y hoy existe una alta probabilidad de que Daniel Cortina tampoco pueda, si no rompe de fondo con el grupo y las prácticas que llevaron a la ciudad a este punto.

Tuxpan no necesita discursos ni alardes.
Necesita verdad, autoridad y un golpe real contra el crimen.

Porque mientras el poder político se recicla,
la violencia ya gobierna las calles.


Redacción Reportaje Veracruzano

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