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TUXPAN SE HUNDE EN SU SEGUNDA OLEADA DE VIOLENCIA: EJECUTAN A TRABAJADOR DE LA CFE EN PLENO ESTACIONAMIENTO ESCOLAR Y VUELVE A ESTALLAR LA REALIDAD QUE EL GOBIERNO NO QUIERE VER

Por Reportaje Veracruzano

TUXPAN, VER.— La región norte de Veracruz amaneció este sábado con otra escena de terror que vuelve a exhibir, sin misericordia, la fractura total del aparato de seguridad en uno de los municipios más militarizados del estado. A las primeras luces del día, un hombre fue ejecutado a balazos dentro del estacionamiento de la Escuela Manuel C. Tello, ubicada sobre el bulevar Maples Arce, en la colonia Adolfo Ruiz Cortines.

El ataque ocurrió alrededor de las 07:00 horas. Según los reportes iniciales, sujetos armados irrumpieron en el estacionamiento escolar y abrieron fuego directo contra su objetivo, sin ocultarse, sin prisa, sin miedo. Cuando paramédicos de Protección Civil llegaron, ya era demasiado tarde: la víctima no presentaba signos vitales.

Minutos después, Marina, Ejército, Guardia Nacional, Policía Estatal y Policía Municipal saturaron la zona, pero como ya es patrón en Tuxpan, su presencia solo sirvió para acordonar el desastre, no para impedirlo.

La víctima fue identificada como Francisco Espinoza, trabajador activo de la Comisión Federal de Electricidad. Un empleado de una empresa estratégica del Estado ejecutado dentro del área escolar a plena mañana, en un municipio lleno de retenes, bases y patrullajes. La imagen no puede ser más cruda.

Peritos criminalistas de la Fiscalía General del Estado levantaron casquillos, documentaron la escena y trasladaron el cuerpo al SEMEFO. Autoridades ministeriales mantienen abierta la investigación, aunque la experiencia reciente en Tuxpan indica que esta clase de ataques no se resuelve, no se inhibe y no se frena: simplemente se repite.

UNA SEGUNDA OLEADA DE VIOLENCIA QUE YA NO ES ALERTA: ES COLAPSO

El asesinato de este sábado ocurre apenas 48 horas después del doble golpe que cimbró a Tuxpan el jueves:
– un empleado de la CFE ejecutado frente a su hijo,
– y un custodio del Cereso asesinado a metros de su casa,
todo en menos de tres horas, a plena luz del día, en una ciudad saturada de fuerzas federales.

Lo que ocurre hoy no es un caso aislado. Es una segunda oleada de violencia que se está desbordando con una ferocidad que rompe cualquier discurso oficial de control territorial. La zona norte —Tuxpan, Poza Rica, Tihuatlán, Álamo y el corredor hasta Ozuluama— está ardiendo en una disputa criminal que el gobierno intenta maquillar con cifras de “reducción delictiva” que no resisten el contraste con la calle.

TUXPAN: UNA CIUDAD HIPERMILITARIZADA DONDE EL CRIMEN SE MUEVE SIN RESTRICCIONES

El puerto de Tuxpan tiene:

• retenes en las entradas y salidas,
• bases de la Marina,
• cuarteles militares,
• Guardia Nacional desplegada de forma permanente,
• patrullas estatales circulando a todas horas.

En teoría, es uno de los municipios más vigilados del estado.
En la práctica, esta mañana un comando entró al estacionamiento de una escuela, ejecutó a un trabajador de la CFE, disparó múltiples veces y se marchó sin oposición.

Si eso ocurre en un punto donde todos los días entran y salen estudiantes, padres y maestros, ¿qué queda para el resto de la ciudad?

La respuesta está en los últimos días:
queda una población paralizada, un territorio vulnerado y un crimen organizado operando con precisión quirúrgica.

LAS CIFRAS QUE EL ESTADO PRESUME NO ALCANZAN A OCULTAR LA REALIDAD QUE YA REVENTÓ

Mientras las autoridades estatales presumen cifras de reducción delictiva, la realidad en Tuxpan y la franja norte muestra otra cosa:

• repunte de ejecuciones públicas,
• ataques cada vez más cercanos a zonas escolares,
• asesinatos de empleados del Estado (CFE y Cereso),
• desplazamiento del crimen con absoluta libertad,
• ausencia total de detenciones tras ataques de alto impacto,
• miedo creciente y fundado en la población.

El contraste ya no es una diferencia entre percepción y estadística: es un abismo donde el discurso oficial se derrumba frente a los hechos.

UN ESCENARIO QUE DEMANDA RESPUESTAS QUE EL GOBIERNO NO ESTÁ DANDO

Tuxpan se encuentra en un punto crítico. Los ataques ya no son aleatorios ni aislados: siguen un patrón, un ritmo y una lógica que apunta a una disputa territorial abierta donde la presencia militar no inhibe, no intimida y no frena.

Lo que está ocurriendo en esta segunda oleada de violencia deja claro que:

– La autoridad perdió capacidad de anticipación.
– Los retenes no detienen nada.
– Las fuerzas federales llegan siempre después, nunca antes.
– Las escuelas, los barrios y las zonas céntricas dejaron de ser espacios seguros.
– Tuxpan, a pesar de su aparato militarizado, está expuesto por completo.

CONCLUSIÓN: EL DISCURSO OFICIAL SE DESMORONA, LA REALIDAD NO

El asesinato de este sábado —en una zona escolar, en plena mañana y ante un despliegue masivo que siempre llega tarde— confirma que la segunda oleada de violencia en Tuxpan no es coyuntural: es estructural.

Mientras el gobierno insiste en que Veracruz es la “octava entidad más segura”, la región norte responde con ataques que atraviesan cualquier narrativa.

Porque en Tuxpan, donde hay retenes, bases y operativos, el crimen sigue enviando el mismo mensaje:

La autoridad no controla el territorio.
La violencia sí.

Redacción Reportaje Veracruzano

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