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CARRETERAS ESTRATÉGICAS DEL CENTRO DEL PAÍS SE PARALIZAN: UNA PROTESTA QUE REVIENTA LA PACIENCIA NACIONAL

Transportistas y productores agrícolas colapsan los accesos a Tulancingo; el gobierno, otra vez, llega tarde

Desde primeras horas de este lunes, dos de las arterias más importantes del movimiento comercial y social del centro del país —la México-Tuxpan y la Pachuca-Tulancingo— se encuentran prácticamente bloqueadas. Apenas un carril se mantiene abierto en ambos sentidos, insuficiente para contener el flujo vehicular que conecta al Valle de Tulancingo con el resto de la región.

Lo que muchos conductores describen como “caos total” no es un hecho aislado: es la materialización de protestas anunciadas, ignoradas y finalmente detonadas por dos sectores que acusan abandono estructural.

Transportistas: exigencia de sobrevivir en carreteras dominadas por la violencia

El gremio camionero, harto de circular bajo el riesgo permanente de asaltos, secuestros, extorsiones y ataques en múltiples tramos carreteros del país, decidió endurecer su postura.
Su demanda central es tan básica como contundente: garantías reales de seguridad para trabajar.

Los manifestantes aseguran que los compromisos hechos en mesas de diálogo no han generado resultados tangibles y que los delitos siguen en aumento, especialmente en rutas de alta carga comercial donde el crimen organizado opera con ventaja.

Productores agrícolas: el campo se cansó de ser invisible

El otro bloque de manifestantes corresponde a productores agrícolas, quienes reclaman una revisión urgente de los esquemas de apoyo gubernamental.

Sus exigencias abarcan:

  • Incremento y regularización de apoyos económicos.
  • Programas técnicos actualizados y accesibles.
  • Inversión en infraestructura agrícola que permita mantener la productividad.
  • Eliminación de prácticas burocráticas que frenan la entrega de recursos.

“Nos prometen modernización, pero ni caminos tenemos para sacar la cosecha”, expresan productores desde el punto de bloqueo.

Un país detenido ante la incapacidad de respuesta

Aunque las protestas fueron anunciadas con anticipación, las autoridades federales y estatales tardaron en reaccionar, lo que permitió que los bloqueos escalaran hasta paralizar casi por completo la movilidad regional.
Las filas de vehículos superan kilómetros, afectando transporte público, carga comercial, traslados médicos y actividades cotidianas.

El descontento acumulado en transportistas y agricultores revela un diagnóstico claro: la falta de políticas públicas efectivas está reventando donde más duele: en las carreteras y en el campo.

Mientras no se atiendan de fondo las exigencias —seguridad para unos, y justicia presupuestal para otros—, los bloqueos no serán un hecho aislado sino un síntoma de un país que reclama ser escuchado.

Redacción Reportaje Veracruzano

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