Ajedrez PolíticoVeracruz

El poder se pudre por dentro: guerra interna estalla en el Palacio Municipal de Lerdo de Tejada

Lerdo de Tejada, Ver.— Lo que debería ser la casa del gobierno se convirtió en ring de batalla. El Palacio Municipal de Lerdo de Tejada fue escenario de un escándalo mayúsculo que desnuda la descomposición política en el ayuntamiento: la alcaldesa Flor María Sosa Zamudio acusa al síndico Johard Cruz Delfín de irrumpir violentamente en su oficina, lanzar amenazas y ofensas, y provocar una escena que terminó con su expulsión a empujones.

No se trata de un simple altercado. Es la evidencia cruda de un gobierno municipal fracturado, sin control interno y con una lucha de poder que ya rebasó cualquier límite institucional.

De acuerdo con versiones de testigos, el síndico ingresó de manera abrupta a la oficina presidencial, visiblemente alterado, y comenzó a reclamar a la alcaldesa en tono agresivo y hostil. La discusión subió de intensidad en cuestión de segundos. Gritos, tensión, miedo. El personal presenció cómo la confrontación se tornaba peligrosa.

La propia presidenta municipal ha señalado que fue amenazada de muerte, una acusación gravísima que, de confirmarse, colocaría al ayuntamiento en el centro de un escándalo penal, no solo político.

La situación se salió de control. Empleados, alarmados por la actitud del síndico, optaron por sacarlo por la fuerza, ante el temor de que la confrontación escalara a la violencia física.

El episodio quedó parcialmente documentado en un video que circula en redes sociales. En las imágenes se observa al síndico siendo retirado de la oficina presidencial, mientras la alcaldesa le reclama entre gritos que no es justo haberla amenazado ni faltarle al respeto, subrayando además su condición de mujer. A la distancia, el síndico lo niega todo.

Dos versiones, una sola realidad: el gobierno municipal está roto.

La intervención del equipo de seguridad de la alcaldesa fue inmediata. No para resolver diferencias políticas, sino para contener un riesgo dentro del propio Palacio Municipal. El mensaje es devastador: en Lerdo de Tejada, la estabilidad institucional pende de un hilo.

Hoy la pregunta no es si hubo discusión. Eso está probado.

La pregunta es mucho más grave:

¿Puede un municipio gobernarse cuando sus principales autoridades se enfrentan como enemigos?

Si un síndico es capaz de irrumpir con violencia en la oficina de la presidenta municipal, ¿qué se puede esperar en la calle, en la policía, en la administración de recursos públicos?

Este no es un pleito personal. Es un síntoma de algo más profundo: un ayuntamiento sin gobernabilidad, sin controles, sin rumbo.

El caso exige algo más que comunicados tibios:

¿Habrá denuncia formal por amenazas?

¿Intervendrá el Congreso del Estado?

¿Se abrirá una investigación penal?

Porque si este escándalo queda en el olvido, el mensaje será claro: en Lerdo de Tejada, el poder no se ejerce con leyes, sino con gritos, intimidaciones y forcejeos.

Y cuando el gobierno se comporta como una pandilla en disputa, el municipio entero paga las consecuencias.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba