Papantla

Papantla no es zona de sacrificio: el fracking amenaza agua, tierra y vida en el Totonacapan

Papantla, Ver.– En el corazón del Totonacapan, el uso del fracking no es una posibilidad futura: es una herida abierta. Habitantes de comunidades totonacas denuncian que esta técnica de extracción petrolera lleva años operando sin consulta, dejando a su paso contaminación, escasez de agua y afectaciones a la salud.

De acuerdo con lo publicado por La Jornada Veracruz, en el municipio existen más de dos mil pozos petroleros y en más de la mitad se ha utilizado fractura hidráulica. Esta técnica requiere millones de litros de agua mezclada con químicos que, una vez inyectados al subsuelo, regresan convertidos en desechos tóxicos.

El problema no es técnico, es humano. Comunidades como Reforma Escolín, Emiliano Zapata y Ojital Viejo han reportado disminución en la calidad y disponibilidad del agua. Productores agrícolas aseguran que sus cultivos han sido impactados y que la actividad petrolera avanza sin reparar en las consecuencias.

Organizaciones ambientales y habitantes han promovido recursos legales para frenar la expansión del fracking y exigir peritajes independientes que determinen el daño ambiental acumulado. Denuncian que nunca hubo consulta previa, libre e informada, pese a tratarse de territorio indígena.

Para los pobladores, la advertencia es clara: ampliar el fracking en Papantla equivaldría a convertir la región en una zona de sacrificio energético. La discusión no gira únicamente en torno a la producción de hidrocarburos, sino al derecho básico al agua, a la salud y a un medio ambiente sano.

Mientras se habla de soberanía energética, en el Totonacapan la pregunta es otra: ¿quién responde por los mantos acuíferos contaminados, por la tierra erosionada y por las generaciones que crecerán en un entorno degradado?

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