
Orizaba, Ver.— En medio de versiones encontradas y una creciente desconfianza pública, la Secretaría de Turismo del estado salió a fijar postura: Veracruz está listo para recibir visitantes. Sin embargo, detrás del discurso oficial, persisten dudas incómodas sobre el verdadero alcance del derrame de hidrocarburos en zonas costeras.
El titular de la dependencia, Igor Fidel Roji García, aseguró que las playas veracruzanas operan con normalidad y que el incidente ambiental no representa un riesgo significativo para la próxima temporada vacacional. Según su versión, la respuesta coordinada entre dependencias como la Secretaría de Marina, Petróleos Mexicanos, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y autoridades municipales permitió una recuperación rápida y efectiva.
Pero la narrativa institucional no logra disipar del todo la inquietud.
Reportes previos han documentado la presencia de chapopote en playas y afectaciones a fauna marina, imágenes que circularon ampliamente y que encendieron las alertas entre turistas y prestadores de servicios. Aunque el funcionario reconoció la existencia del derrame, sostuvo que fue atendido “de manera profesional” y que actualmente las condiciones son óptimas.
Incluso, destacó que no se han registrado cancelaciones significativas y que algunos destinos alcanzaron hasta un 95 por ciento de ocupación hotelera el fin de semana, un dato que busca reforzar la confianza en el sector turístico.
No obstante, al ser cuestionado sobre cifras concretas de impacto ambiental, Roji García evitó profundizar, argumentando que corresponde a otras instancias proporcionar esos datos. Una respuesta que, lejos de cerrar el tema, abre nuevas interrogantes sobre la transparencia y la coordinación interinstitucional en un asunto de alto impacto ecológico.
En un giro adicional, el secretario atribuyó parte de la percepción negativa a la desinformación en redes sociales e incluso al uso de inteligencia artificial para difundir imágenes “falsas”, lo que —dijo— ha afectado la imagen del estado.
Aun así, la Secretaría de Turismo mantiene una proyección ambiciosa: alrededor de 3 millones de visitantes durante el periodo de Semana Santa. Una meta que contrasta con un contexto donde el daño ambiental no ha sido plenamente dimensionado ante la opinión pública.
Hoy, más allá del optimismo oficial, la pregunta de fondo sigue vigente: ¿están realmente limpias las playas de Veracruz o se intenta contener, también, el impacto mediático de un problema que aún no termina de aclararse?
Redacción Reportaje Veracruzano



