DEL CAMPO AL MIEDO: PRODUCTORES DENUNCIAN EXTORSIÓN SISTEMÁTICA Y SEÑALAN A AUTORIDADES EN ISLA

Isla, Ver., 18 de abril. En Veracruz, producir alimentos se ha convertido en un acto de riesgo. Lo que debería ser la base de la economía —el trabajo del campo— hoy está marcado por el miedo, la presión y, según denuncias directas, la extorsión tanto del crimen organizado como de quienes portan uniforme.
El testimonio de un padre de familia en el municipio de Isla expone una realidad que se repite en voz baja en mercados, parcelas y carreteras: productores y comerciantes aseguran ser víctimas de amedrentamiento constante que termina impactando directamente en el bolsillo de los ciudadanos. Cada cuota ilegal, cada amenaza, cada obstáculo, se traduce en un aumento silencioso —pero implacable— en el precio de los productos básicos.
La denuncia no es menor. El afectado acusa que ha sido fotografiado y videograbado por supuestos elementos de seguridad sin justificación legal, lo que —afirma— pone en riesgo su integridad. En su señalamiento, menciona directamente a Ramón Martínez, identificado con el partido Movimiento Ciudadano, así como a un individuo de nombre José Espejo, a quien responsabiliza de amenazas junto con un grupo vinculado a una patrulla.
El mensaje es crudo, sin filtros: “Solo pedimos que nos dejen trabajar”. Detrás de esa frase hay una cadena económica que se rompe. El campesino que no puede vender, el comerciante que paga extorsión, el carnicero que recibe más caro, el consumidor que paga el doble. Un círculo vicioso que asfixia a comunidades enteras mientras las autoridades, en muchos casos, son señaladas no como solución, sino como parte del problema.
En un estado donde la violencia y la informalidad han echado raíces profundas, este tipo de denuncias revelan una fractura institucional alarmante. Cuando quienes deben garantizar seguridad son percibidos como amenaza, el tejido social entra en una zona crítica.
El denunciante, temiendo por su vida, hizo un llamado directo a la gobernadora Rocío Nahle y a la Secretaría de Seguridad Pública estatal para que se investigue el uso de imágenes de su persona y las presuntas amenazas en su contra. Su exigencia no es extraordinaria: pide poder trabajar, sostener a su familia y transitar sin miedo.
Mientras tanto, en Isla y en muchas otras regiones de Veracruz, el campo sigue produciendo… pero bajo presión. Y cada vez que un agricultor es silenciado, el impacto no se queda en su parcela: llega, inevitablemente, hasta la mesa de todos.
Redacción Reportaje Veracruzano



