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Entre tazas y raíces: Fortín honra a quienes sostienen el alma cafetalera

Fortín, Ver.– En un momento donde el campo enfrenta incertidumbre y el relevo generacional parece diluirse, el municipio de Fortín apostó por mirar hacia sus raíces: el café. Este miércoles 1 de abril, el Ayuntamiento conmemoró el Día del Barista con un evento que no solo celebró el arte de preparar una buena taza, sino que puso en el centro a quienes hacen posible toda la cadena productiva, desde la finca hasta la mesa.

Bajo la coordinación del área de Fomento y Desarrollo Agropecuario, el parque Lázaro Cárdenas se convirtió en un punto de encuentro entre productores, baristas y ciudadanía, en un esfuerzo por reivindicar el valor económico y cultural del aromático.

El alcalde Alfonso Efraín Marín Delfín encabezó la inauguración, acompañado por integrantes del cabildo, donde reconoció el papel dual que desempeñan quienes cultivan y quienes transforman el café. En su mensaje, destacó que el trabajo en las fincas —muchas veces golpeado por precios inestables— encuentra en los baristas una segunda vida, al convertir el grano en experiencias sensoriales que conectan con la memoria y las emociones.

Pero más allá del discurso institucional, el mensaje dejó entrever una preocupación latente: la pérdida progresiva de los cafetales frente a otros cultivos más rentables. El edil hizo un llamado directo a no abandonar esta actividad que, dijo, forma parte del legado e identidad de la región.

Por su parte, la síndica María Cecilia Rodríguez Reyes subrayó el orgullo de las comunidades cafetaleras, particularmente de zonas como Monte Blanco, donde la producción sigue siendo un pilar, aunque reconoció que cada vez menos jóvenes se integran al campo.

El evento no se limitó a los discursos. Hubo espacio para la capacitación y el intercambio de saberes con talleres como “Tostado de Café”, impartido por Julián Grajales Zilli, así como sesiones de cata donde productores locales ofrecieron sus cosechas directamente al público. La innovación también tuvo su lugar con el taller de mixología a base de café, dirigido por David Hernández Licona, mostrando nuevas formas de consumo que buscan atraer a las nuevas generaciones.

A la par, artesanos y floricultores encontraron en este espacio una vitrina para sus productos, integrando el evento en una dinámica económica más amplia.

La jornada dejó claro que el café en Fortín no es solo una bebida: es identidad, es sustento y también es una batalla silenciosa por no desaparecer. Mientras el aroma del café llenaba el parque, también flotaba una pregunta incómoda: ¿quién tomará la estafeta cuando los cafetaleros de hoy ya no estén?

Redacción Reportaje Veracruzano

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