Ajedrez PolíticoCoatzintlaCorrupciónVeracruz Norte

Coatzintla: entre compadrazgos y derrotas jurídicas, el gobierno de Jorge Alanís premia el fracaso

Corren a un funcionario cercano a la gente para imponer a un abogado marcado por pérdidas millonarias; en el Ayuntamiento morenista la amistad pesa más que la capacidad

COATZINTLA, VER.— En el Ayuntamiento de Coatzintla parece haberse instaurado una peligrosa lógica política: mientras los ciudadanos exigen resultados, el gobierno municipal responde con nombramientos que huelen más a compadrazgo que a eficiencia.

La reciente salida de Israel Dimas —identificado por muchos ciudadanos como un funcionario de trato noble, cercano y conciliador— para abrirle paso a Jorge Valero, ha provocado inconformidad y fuertes cuestionamientos dentro y fuera del Palacio Municipal. Y no es para menos.

Porque el nuevo personaje impulsado por el círculo de poder de Jorge Alanís no llega precisamente con una hoja de éxitos bajo el brazo. Por el contrario, su nombre arrastra el peso de dos episodios jurídicos que terminaron golpeando severamente las finanzas del Ayuntamiento: la fallida refutación del contrato colectivo 2021 y el controvertido caso del ex tesorero Javier Vázquez Silva. Ambos asuntos, manejados bajo su responsabilidad jurídica, acabaron convertidos en derrotas costosas para el pueblo de Coatzintla.

La pregunta entonces es inevitable: ¿qué fue exactamente lo que evaluó el gobierno municipal para justificar este nombramiento? Porque si las “calificaciones” de funcionarios se midieran por resultados, difícilmente Valero estaría regresando fortalecido al círculo del poder.

Sin embargo, dentro de la administración morenista parece existir otra métrica: la cercanía política. Ahí es donde los errores se perdonan, las derrotas se reciclan y los funcionarios cuestionados vuelven a ocupar espacios clave como si nada hubiera ocurrido.

El mensaje que deja esta decisión también golpea el orgullo local. Muchos ciudadanos observan con molestia cómo nuevamente personajes externos continúan ocupando posiciones estratégicas mientras los perfiles coatzintecos son desplazados. Y el contraste resulta todavía más incómodo cuando recuerdan que el propio alcalde Jorge Alanís ni siquiera es originario de Coatzintla, sino de Nuevo León.

Lo que prometía ser un gobierno de transformación empieza a ser percibido por sectores ciudadanos como una administración atrapada en los viejos vicios de siempre: favoritismos, improvisación y pago de favores políticos.

Hoy, para muchos habitantes, el Ayuntamiento ya no parece gobernar con base en capacidad o experiencia, sino bajo una lógica de cuotas, amistades y conveniencias internas. Y mientras los errores administrativos continúan acumulándose, quien termina absorbiendo las consecuencias es el ciudadano común, ese que paga impuestos, espera resultados y observa cómo en Coatzintla la ineptitud no se castiga… se recompensa.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba