Del “ampayer ejemplar” al alcalde bajo sospecha: cabildo de Banderilla exhibe presuntas irregularidades millonarias

En Veracruz la política suele jugarse como un partido de béisbol: hay ampayers que cantan strikes… y otros a los que ahora les están revisando las cuentas inning por inning
El nombre de José Antonio Sangabriel Fernández comenzó el año rodeado de reflectores positivos. Tras el ataque armado contra su vivienda ocurrido el pasado 2 de febrero, diversas voces del poder estatal cerraron filas en torno al edil panista de Banderilla. Entre ellas destacó la del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil, quien públicamente defendió su imagen asegurando que se trataba de “una persona con una trayectoria muy limpia” y resaltando además su perfil como ampayer de béisbol.
Sin embargo, apenas unos meses después, el escenario político comenzó a cambiar drásticamente.
Hoy, quien enfrenta cuestionamientos ya no es la administración pasada, sino el propio gobierno encabezado por Sangabriel Fernández, luego de que integrantes de su mismo cabildo lo exhibieran por presuntas irregularidades financieras que comienzan a levantar sospechas sobre el manejo del dinero público en el municipio de Banderilla.
De acuerdo con versiones difundidas en espacios políticos y medios veracruzanos, el alcalde habría sido señalado por inconsistencias en la comprobación de gastos superiores a los 80 mil pesos correspondientes al mes de marzo, así como por una contratación de servicios de internet cercana a los 200 mil pesos, cifras que desataron inconformidad interna entre ediles y actores políticos locales.
Pero el tema no terminó ahí.
La indignación creció todavía más cuando trascendieron salarios mensuales de aproximadamente 40 mil y 32 mil pesos asignados presuntamente a un chofer y un guarura del alcalde, percepciones que —según los señalamientos— incluso superarían las remuneraciones de algunas regidoras del ayuntamiento.
La situación resulta particularmente delicada porque apenas en abril el propio Sangabriel Fernández ofrecía discursos de transparencia y combate a las irregularidades, afirmando incluso que su administración había detectado anomalías y presentado denuncias contra exfuncionarios municipales ante el ORFIS y otras instancias.
En entrevistas públicas, el alcalde aseguró que recibió “las arcas en cero”, habló de auditorías externas y prometió rendición de cuentas.
Ahora, la narrativa comienza a volverse incómoda para su propia administración.
Porque mientras el discurso oficial hablaba de saneamiento financiero, dentro del cabildo comenzaron a surgir reclamos sobre gastos considerados excesivos y posibles inconsistencias administrativas que amenazan con erosionar la imagen de un gobierno que apenas iniciaba.
En Banderilla ya hay quienes comienzan a preguntarse si el ayuntamiento está viviendo una auténtica política de austeridad… o simplemente una redistribución privilegiada del presupuesto.
El golpe político no es menor.
Sobre todo porque la figura de Sangabriel había sido impulsada mediáticamente como la de un alcalde cercano al deporte, víctima de violencia y aparentemente respaldado desde altas esferas del gobierno estatal.
La pregunta que empieza a recorrer los pasillos políticos de Veracruz es inevitable:
¿Volverán desde Palacio de Gobierno a defender al alcalde de Banderilla ahora que los señalamientos ya no provienen de adversarios políticos, sino de su propio cabildo?
Porque en política, como en el béisbol, no basta con tener buena fama para evitar que llegue la revisión de jugadas.
Y en Banderilla, el partido apenas comienza.
Redacción Reportaje Veracruzano



