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¿Impunidad y Violencia Sin Control en el Norte de Veracruz? El Contralmirante Alfonso Reyes Garcés Sigue Sin Doblegar al Crimen Organizado

Poza Rica, Veracruz, 23 de mayo de 2026.- Cinco meses después de iniciado 2026, el norte de Veracruz continúa sumido en una espiral de violencia que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal, bajo el mando del Contralmirante Alfonso Reyes Garcés, no ha logrado contener. Ejecuciones, multihomicidios, secuestros y extorsiones persisten como una constante, mientras los relevos militares y los cambios en mandos policiales locales parecen más gestos institucionales que soluciones estructurales.

Los datos fríos son implacables. Veracruz registró 88 homicidios dolosos solo en abril de 2026, ubicándose entre las ocho entidades con mayor incidencia a nivel nacional. En los primeros meses del año, los homicidios dolosos mostraron incrementos respecto a periodos comparables de 2025 en varios rubros, con el norte —Poza Rica, Tuxpan, Álamo Temapache, Coatzintla y Papantla— como uno de los focos más álgidos.

Reportes locales documentan una violencia al alza: asesinatos de figuras como periodistas, exfuncionarios y ciudadanos comunes, secuestros frecuentes y disputas territoriales entre al menos siete grupos criminales que operan en la entidad. La percepción de inseguridad se mantiene elevada y los delitos de alto impacto no muestran una tendencia sostenida a la baja en esta región estratégica.

Refuerzos que no rinden resultados visibles
En marzo de 2026, el Coronel de Infantería Marcelino Cortez Lozano asumió el mando del Séptimo Batallón de Infantería en Coatzintla, en un acto protocolario encabezado por la 19 Zona Militar. Este relevo buscaba reforzar la presencia del Ejército en el norte. Sin embargo, meses después, la violencia no ha disminuido de manera significativa. Las ejecuciones y hallazgos de restos humanos siguen reportándose, lo que plantea una pregunta incómoda: ¿por qué la militarización y los operativos anunciados por la SSP no logran revertir la tendencia?

Bajo la responsabilidad del Contralmirante Reyes Garcés, la SSP ha insistido en operativos coordinados y detenciones puntuales. No obstante, la realidad en campo contradice los discursos oficiales: el norte veracruzano sigue siendo zona de disputa criminal, con extorsiones a sectores productivos, transporte y comercios que generan un clima de temor constante.
Decisiones cuestionables en medio de la crisis

En este contexto de incapacidad aparente para doblegar la violencia, la SSP y autoridades locales han colocado al frente de la Policía Municipal de Poza Rica a Edgar Castro Meza, teniente de navío de Infantería de Marina, removido en 2025 de su cargo como Director de Tránsito en Córdoba por señalamientos de corrupción y manejo irregular de casos. Este tipo de nombramientos, lejos de fortalecer la confianza ciudadana, alimentan la percepción de que la prioridad no está en la depuración profunda ni en resultados medibles, sino en movimientos internos.

Mientras el Contralmirante Alfonso Reyes Garcés mantiene el timón de la seguridad estatal, el norte de Veracruz acumula muertos, desaparecidos y una ciudadanía harta que exige cuentas claras. Los números no mienten: la violencia no ha sido contenida. Las ceremonias militares y los cambios de mando no sustituyen una estrategia efectiva que realmente reduzca los índices delictivos.

¿Hasta cuándo el norte veracruzano seguirá pagando el precio de una seguridad que, a la vista de las estadísticas y la realidad diaria, luce insuficiente bajo la actual conducción de la SSP? La respuesta sigue pendiente.

Por Marco Antonio Palmero Alpirez
Reportaje Veracruzano

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