
Poza Rica, Ver.- Después de casi dos décadas cargando con una pesada losa financiera heredada desde 2008, Poza Rica decidió sumarse al grupo de municipios veracruzanos que buscan romper definitivamente con uno de los esquemas económicos más cuestionados de las últimas administraciones: la bursatilización municipal.
El Cabildo pozarricense aprobó integrarse al programa impulsado por el Gobierno de Veracruz, mediante el cual la administración estatal absorberá hasta el 75 por ciento de la deuda pendiente, permitiendo que los municipios recuperen recursos que durante años fueron retenidos para cubrir intereses financieros.
La decisión coloca a Poza Rica dentro de los 199 municipios que respaldaron esta estrategia financiera, una cifra que representa prácticamente la totalidad de los ayuntamientos afectados por este mecanismo implementado hace 18 años.
Lo que comenzó en 2008 como una alternativa para obtener liquidez inmediata terminó convirtiéndose, para muchos municipios, en una pesada herencia económica. Diversos reportes señalan que los ayuntamientos ya han pagado miles de millones de pesos, incluso cantidades superiores a lo originalmente obtenido, pero continúan arrastrando adeudos debido a que gran parte del dinero se destinó durante años al pago de intereses y no a reducir el capital. Actualmente, aún quedarían cerca de 1,800 millones de pesos pendientes bajo este esquema.
La apuesta ahora es distinta: liberar participaciones federales retenidas, recuperar capacidad financiera y permitir que los municipios destinen mayores recursos a infraestructura, servicios públicos, seguridad y obras prioritarias. El nuevo esquema contempla que los ayuntamientos cubran únicamente el porcentaje restante y que la liquidación total ocurra antes de 2030.
Para Poza Rica, un municipio que enfrenta desafíos permanentes en infraestructura urbana, servicios básicos, seguridad y mantenimiento, la decisión abre interrogantes importantes: ¿los recursos liberados finalmente se reflejarán en calles, agua potable, alumbrado y obras visibles? ¿O simplemente cambiará el nombre de la deuda sin transformar la realidad cotidiana?
Porque mientras en los escritorios se habla de reestructuración financiera, la verdadera prueba comenzará cuando los ciudadanos puedan notar si el dinero que durante años se fue a bancos y fideicomisos finalmente regresa a las calles.
La deuda histórica podría comenzar a cerrarse. Ahora queda pendiente comprobar si también comenzará a pagarse la deuda social.
Redacción Reportaje Veracruzano



